Por: Dr. Luis Rivadeneira Játiva
En el caso de la Universidad Alfredo Pérez Guerrero, UNAP, que fue dirigida por el ilustre educador Dr. Jorge Enríquez Páez, se llegó al extremo de confiscar sus libros, de su biblioteca destinada al servicio de sus estudiantes y de la sociedad, lo cual es prohibido y es un atentado en contra de la cultura nacional, pero, se lo hizo, en la obscura década correísta.
En la obscura etapa de los nazis, en la segunda guerra mundial, se quemaron los libros y, en la obscura etapa del correísmo, desaparecieron los libros de la UNAP.
El patrimonio sirve para garantizar las obligaciones, salvo algunos bienes a los que la ley les da un carácter de inembargables.
¿Cuáles son estos bienes llamados inembargables?
“Dentro de estos bienes están los libros para el ejercicio de la ciencia u oficio, las remuneraciones y el patrimonio familiar”. Todos los demás activos, como: casas, departamentos, automóviles, terrenos, cuentas bancarias sí son embargables para pagar la deuda.
Se debe investigar la forma como esta universidad fue cerrada, en la década perdida, con una serie de arbitrariedades cometidas en su evaluación.
Hay que investigar en dónde están los libros de esta universidad, porque no pueden desaparecer. El Estado, debe garantizar el uso de estos libros para los estudiantes del país. Los libros deben preservarse a través del tiempo, porque constituyen una categoría histórica y no pueden confiscarse ni desaparecer. Las personas declaradas insolventes, tienen en los libros algo inembargable.
Las organizaciones sociales del Ecuador, deben exigir la devolución de los bienes confiscados a la UNAP y, en el caso del doctor Enríquez, reconocer que existe un daño moral a su persona y daños y perjuicios por la usurpación de sus bienes.
Actualmente, se está investigando en dónde están sus libros, así como también, su hermoso piano. Muy pronto, se tendrán los resultados de esta investigación.