Directiva de la Academia Nacional de Historia para el período 2021 – 2023: en el centro, Dr. Franklin Barriga López, Director reelegido; a la izquierda: Dr. César Alarcón Costta, Subdirector; Dra. Rocío Rosero Jácome, Jefa de Publicaciones; Hno. Eduardo Muñoz Borrero, Tesorero; a la derecha: Ac. Diego Moscoso Peñaherrera, Secretario; Mg. Jenny Londoño López, Bibliotecaria – Archivera; y, Dr. Claudio Creamer Guillén, Relacionador Interinstitucional.
El viernes, 8 de enero, en la Casa Alhambra, sede de la Academia Nacional de Historia, y de conformidad a disposiciones estatutarias se llevó a cabo la sesión de Junta General, integrada por los Miembros de Número de la institución, quienes por unanimidad reeligieron al Dr. Franklin Barriga López como Director de la Academia Nacional de Historia.
En el acto, en el que participaron vía electrónica o presencialmente los miembros de número se reconoció el magnífico trabajo de la Academia, presidida por el Dr. Franklin Barriga López, a quien le brindaron un voto de aplauso. Franklin Barriga López es un distinguido historiador, escritor y poeta latacungueño.
BREVE HISTORIA DE LA ACADEMIA
El 24 de julio de 1909 se constituyó la “Sociedad Ecuatoriana de Estudios Históricos Americanos”. Su mismo nombre fundacional dejó bien claro que no se trataba de un organismo con miras a realizar estudios sólo del país, sino que pretendía ampliar sus investigaciones en un contexto más amplio, habida cuenta de que el Ecuador se hallaba inmerso en la realidad continental.
El acta fundacional la firmaron Monseñor Federico González Suárez, Luis Felipe Borja Pérez (hijo), Alfredo Flores y Caamaño, Cristóbal Gangotena y Jijón, Jacinto Jijón y Caamaño, Carlos Manuel Larrea y Aníbal Viteri Lafronte. Por hallarse ausentes no firmaron Juan León Mera Iturralde y José Gabriel Navarro.
El primer director fue Monseñor González Suárez, quien en el acto inaugural manifestó: “…Como la verdad es el alma de la historia, buscad la verdad, investigad la verdad; y cuando la encontréis, narradla con valor…La Historia tiene una majestad augusta: la lisonja envilece, la mentira afrenta: solo la verdad le da vida”, razón por la cual el lema de la futura Academia Nacional de Historia serán las palabras: “La verdad es el alma de la historia”.
El 21 de septiembre de 1929 se promulgó el Decreto por el cual la Asociación Ecuatoriana de Estudios Históricos Americanos se transformó en la Academia Nacional de Historia del Ecuador, firmando el Decreto el Presidente José Luis Tamayo.
La Academia Nacional de Historia ha contado y tiene en su seno a los más conspicuos historiadores y pensadores del país.
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