
Por: Audrey Azoulay, Directora General de la UNESCO
Retomando el hilo de las palabras del novelista Franz Kafka, cuando escribió que “Un libro debe ser el hacha que hienda el mar congelado en nuestro interior”, John Felstiner, profesor de la Universidad de Stanford, se pregunta en el título de su libro: ¿puede la poesía salvar la Tierra? (Can Poetry Save the Earth?).“
¿Por qué apelar a los placeres de la poesía, cuando ha llegado el momento de responder con un órdago? La respuesta empieza por el individuo: es el individuo el que habla por los poemas y al que los poemas hablan. De nuestro interior, uno a uno, puede surgir la voluntad de actuar. Puesto que somos el receptor de la belleza y la fuerza de los poemas, tenemos la oportunidad de reconocer y aligerar la impronta que dejamos en un mundo donde solo la naturaleza tiene una importancia vital”.
La orquestación de las palabras, el colorido de las imágenes y la contundencia de una buena métrica otorgan a la poesía un poder sin parangón: el poder de reunirnos, de unirnos en torno a las mismas emociones, de evadirnos incluso en el confinamiento; el valor de la poesía nunca ha sido más evidente que durante el año pasado.
La poesía tiene el poder de recordarnos la belleza que nos rodea y la resiliencia del espíritu humano.
Este año, al celebrar el 50º aniversario del Programa sobre el Hombre y la Biosfera, la UNESCO rinde homenaje a los poetas del pasado y del presente que defienden la biodiversidad y la conservación de la naturaleza.