La ‘fiebre’ de los PhD en Ecuador: ¿cuándo es pertinente estudiar un doctorado?

 

Por: Albertina Navas

albertina.navas@gmail.com

En Ecuador se ha puesto de moda hacer un PhD. A partir de los cambios de la nueva Ley Orgánica de Educación Superior, que exigen el grado de doctor para el ejercicio de la docencia a tiempo completo y desde que se han multiplicado las opciones de estudiar en el extranjero con becas del Estado, muchas personas se están planteando la opción de ser doctores. En este contexto, varios colegas me han comentado su decisión de cursar un doctorado como un simple cumplimiento de una formalidad y si esta tendencia se mantiene, observo con temor un alto riesgo de que esta ‘fiebre’ por estudiar doctorados siga creciendo desprovista de fines científicos.

La palabra doctor proviene del latín doctoris, que significa el que enseña, maestro. Es decir, un doctor es una persona que tiene intenciones serias de dedicarse a la investigación, a la publicación de material científico y/o a la cátedra. Mientras los estudios de grado integran a un área general de instrucción y las maestrías especializan en campos profesionales, los doctorados proveen de conocimientos de profundidad filosófica y epistemológica. En otras palabras, un doctorado busca formar investigadores de conocimientos sólidos, integrales, especializados y multidisciplinares con capacidad de analizar con rigor científico los fenómenos y problemas de la realidad y el entorno.

Por ello, es importante comprender la estructura de formación de un doctorado. Lo usual es que los doctorados de tiempo completo duren cuatro años y los de tiempo parcial, cinco. Esto no significa que son cuatro o cinco años de clase, al contrario, el tiempo dedicado a las aulas es mínimo versus el tiempo dedicado a la investigación. El corazón de un doctorado es la tesis.

Tener esto claro es la clave. Excepto que se pueda estudiar con beca, un doctorado no implica mudarse cuatro o cinco años a otro país, sino tomar alrededor de un semestre de clase y dedicar el resto de tiempo a la investigación combinada con la vida cotidiana. Además, cada doctorando lleva un expediente en el cual registra toda su actividad docente y formativa, pues parte integral de este nivel de formación es dar clases, asistir a foros internacionales, escribir para revistas especializadas y científicas, hacer estancias cortas de investigación en terceros países, etc.

Por todo esto insisto: un doctorado es una decisión de vida. Es una evolución del hacer al proponer, de usar conocimiento de otros a generar conocimiento propio. Es una inversión pecuniaria y emocional. Un doctorado no es un simple título académico y peor una moda de la intelectualidad, es un compromiso con la investigación y la docencia, es la credencial de entrada a una vida dedicada a la academia. Así que si sus intereses no van por este lado, piénselo mejor, quizá estudiar un doctorado no sea lo suyo.

NOTA DEL DIRECTOR: Este artículo fue publicado el  . Hoy, domingo 12 de septiembre de 2021 Ecuador Universitariuo cumple 10 años de servicio al país. Con este motivo hemos iniciado un recuento de lo más destacado que ha sucedido durante una década en el ámbito de la Educación Superior en el país.

 

Compartir este artículo:

Otros artículos: