Con cámaras de alta velocidad y microscopios, entomólogos de EE UU han logrado grabar por primera vez a larvas de mosquito cuando atrapan, en cuestión de milisegundos, a otras que les sirven de alimento.

Las larvas de Psorophora ciliata extienden su cuello y lanzan su cabeza hacia la presa (izquierda) y las de Sabethes cyaneus usan su cola para arrastrarla hacia sus mandíbulas (derecha). / Hancock et al 2022, Annals of the Entomological Society of America
Hasta ahora eran escenas demasiado pequeñas y rápidas para ser filmadas, pero investigadores de la Universidad Estatal Metropolitana de Denver (MSU Denver) y otros centros de EE UU han obtenido sorprendentes imágenes en alta velocidad de cómo larvas de mosquitos depredadoras atacan y capturan a sus presas bajo el agua. El estudio y los vídeos los publican en la revista Annals of the Entomological Society of America.
El trabajo se centra en tres especies: Toxorhynchites amboinensis y Psorophora ciliata, que son depredadores obligados en estado larvario –es decir, su dieta requiere comer otras larvas de insectos– y Sabethes cyaneus, que se puede alimentar de microorganismos o de larvas. Sus técnicas de depredación son significativamente diferentes.
Las larvas de mosquitos de los géneros Toxorhynchites y Psorophora atacan a sus víctimas con una repentina extensión del cuello para, como si fuera un arpón, lanzar su cabeza hacia la presa
“Cuando lo vi la primera vez me quedé con la boca abierta, y todavía me pasa cada vez que lo observo”, comenta el autor principal, Robert G. Hancock, profesor de Biología en MSU Denver. Según los investigadores, esta acción única de propulsión de la cabeza, similar a la de un arpón, parece generarse cuando la larva ejerce presión sobre sus segmentos abdominales y después la libera rápidamente.
La larva del mosquito Sabethes utiliza su cola o sifón a modo de escoba, con la que ‘barre’ a la presa hacia sus mandíbulas
El uso de la cola –llamada sifón porque sirve de tubo de respiración para las larvas de mosquito cuando cuelgan boca abajo en la superficie del agua– también fue toda una sorpresa, subraya Hancock.
Patrón de acción fijo
Los dos estilos de ataque observados en las tres especies duran tan solo unos 15 milisegundos. “Esa velocidad indica un comportamiento muy desarrollado, casi reflexivo, llamado patrón de acción fijo (fixed action pattern, en inglés)”, explica el profesor, “y todo esto tiene que funcionar de forma coordinada, como en un paquete”. Estos comportamientos innatos, con acciones predecibles provocadas por una señal, también se observan en otros grupos animales, como los peces y las aves.
Los dos estilos de ataque observados duran solo unos 15 milisegundos
Sistemas de grabación de alta velocidad
Respecto a la forma en qué toman las imágenes, el profesor explica que han empleado dos sistemas de grabación de alta velocidad en dos periodos diferentes: “Las grabaciones de Toxorhynchites y Psorophora las realizamos a finales de los años 90 –en la Universidad de Cumberlands en Kentuck– y fueron de vista superior, a 340 frames o fotogramas por segundo, empleando una cámara con película de 16 mm (revelada primero y transferida a video después) acoplada a un estereomicroscopio Zeiss”.
En las grabaciones se utilizaron luces potentes para iluminar a las larvas, pero usando filtros para protegerlas del calor y “no cocinar” a las protagonistas
“En cuanto a las grabaciones de Sabethes –continúa–, se realizaron en otoño de 2021, en vista lateral, con una cámara digital de alta velocidad y un objetivo macro. También necesitamos luz muy brillante, y en este caso los leds tenían que ser «sin parpadeo», ya que estas grabaciones se hicieron a 2142 frames por segundo, colocándolos a entre 60 cm y un metro del sujeto”.
Tanto el depredador y la presa estaban contenidos en pequeños mini acuarios semicirculares, que se fijaron contra la pared transparente de un acuario más grande. Así se redujo en gran medida los problemas de calor.
Grandes depredadoras
Los mosquitos Toxorhynchites y Psorophora son bien conocidos por su condición de depredadores en estado larvario. Los primeros, en particular, se han estudiado como una herramienta potencial para el control de otros mosquitos que portan gérmenes causantes de enfermedades, porque una sola larva de Toxorhynchites puede consumir hasta 5.000 de la presa antes de madurar hasta la edad adulta. Como resultado de esa dieta larvaria, las especies adultas de estos dos géneros se encuentran entre los mosquitos más grandes del mundo.
Los Sabethes cyaneus, por su parte, no son unos depredadores tan formidables, pero cuando se convierten en adultos presentan una vistosa coloración azul iridiscente, con paletas en las patas que parecen plumas.
Hancock apunta que estos nuevos conocimientos sobre cómo las larvas de estos mosquitos capturan a sus presas nos permiten “seguir desvelando los misterios de la naturaleza que nos rodea, especialmente en todo lo que es acuático”, y que los vídeos pueden abrir los ojos de la gente a ecosistemas que prosperan cerca de nosotros, como pequeños charcos o recipientes con agua del huerto o el jardín.
Referencia:
Robert G. Hancock et al. “Mosquitoes Eating Mosquitoes: How Toxorhynchites amboinensis, Psorophora ciliata, and Sabethes cyaneus (Diptera: Culicidae) Capture Prey”. Annals of the Entomological Society of America, 2022.