Mensaje de navidad 2023 y bendición Urbi et Orbi del Papa Francisco
25 de diciembre de 2023
En su mensaje de Navidad impartido en la mañana de este 25 de diciembre desde el balcón central de la Basílica de San Pedro, el Papa Francisco invitó a los fieles a descubrir la alegría de la llegada de Jesús, que ha nacido en Belén como “una llama inextinguible en medio de la oscuridad del mundo”.
Ante los miles de fieles que escuchaban sus palabras desde la Plaza de San Pedro del Vaticano, el Santo Padre señaló que las palabras del ángel en el cielo de Belén, también hoy “se dirigen a nosotros”.
Destacó que el nacimiento del Señor por nosotros “nos llena de confianza y esperanza”, al tiempo que afirmó que es “la noticia que cambia el curso de la historia” y que trae la verdadera alegría, que no es la “alegría pasajera del mundo ni la alegría de la diversión”, sino una “gran alegría”, porque nos hace “grandes”.
Recordó que hoy “abrazamos la certeza de una esperanza inaudita, la de haber nacido para el cielo” y remarcó que “en medio de las tinieblas de la tierra, hoy en Belén se ha encendido una llama inextinguible; hoy, en medio de la oscuridad del mundo, prevalece la luz de Dios”.
“¡Alegrémonos por esta gracia! Alégrate tú, que has perdido la confianza y las certezas, porque no estás solo, no estás sola: ¡Cristo ha nacido por ti! Alégrate tú, que has abandonado la esperanza, porque Dios te tiende su mano; no te señala con el dedo, sino que te ofrece su manita de Niño para liberarte de tus miedos, para aliviarte de tus fatigas y mostrarte que a sus ojos eres valioso como ningún otro”.
A continuación, el Santo Padre lamentó las “matanzas de inocentes en el mundo”, como las que ocurren “en el vientre materno, en las rutas de los desesperados que buscan esperanza, en las vidas de tantos niños cuya infancia está devastada por la guerra”.
También recordó a los niños cuya infancia es destruida por las guerras y aseguró que ellos “son los pequeños Jesús de hoy”.
Para el Papa Francisco, decir “sí” al Príncipe de la paz significa decir “no” a la guerra, a la que se refirió como “un viaje sin meta, una derrota sin vencedores, una locura sin excusas”. Asimismo, reiteró que para decir “no” a la guerra es necesario decir “no” a las armas.
El Pontífice lamentó que hoy en día prevalece “la hipocresía y el ocultamiento” y defendió que “la gente, que no quiere armas sino pan, que le cuesta seguir adelante y pide paz, ignora cuántos fondos públicos se destinan a los armamentos”.
“Que se encuentre una solución a la cuestión palestina”
En este sentido, pidió que llegue la paz a todas las zonas en conflicto. En primer lugar, lo hizo por Israel y Palestina y aseguró “abrazar” a ambas.
“En particular a las comunidades cristianas de Gaza, la parroquia de Gaza, y de toda Tierra Santa. Llevo en el corazón el dolor por las víctimas del execrable ataque del pasado 7 de octubre y renuevo un llamamiento apremiante para la liberación de quienes aún están retenidos como rehenes”.
“Que no se siga alimentando la violencia y el odio, —continuó el Pontífice—, sino que se encuentre una solución a la cuestión palestina, por medio de un diálogo sincero y perseverante entre las partes, sostenido por una fuerte voluntad política y el apoyo de la comunidad internacional”.
El Papa Francisco también recordó a la población de la “martirizada Siria, como también a la de Yemen, que sigue sufriendo. Pienso en el querido pueblo libanés y ruego para que pueda recuperar pronto la estabilidad política y social”.
También citó a Ucrania y pidió que llegue la paz entre Armenia y Azerbaiyán, así como en las regiones del Sahel, el Cuerno de África y Sudán, como también a Camerún, la República Democrática del Congo y Sudán del Sur.
“El Hijo de Dios, que se hizo un Niño humilde, inspire a las autoridades políticas y a todas las personas de buena voluntad del continente americano, para hallar soluciones idóneas que lleven a superar las disensiones sociales y políticas, a luchar contra las formas de pobreza que ofenden la dignidad de las personas, a resolver las desigualdades y a afrontar el doloroso fenómeno de las migraciones”, señaló a continuación.
“La voz de los que no tienen voz”
El Papa Francisco puntualizó que, desde el pesebre, el Niño “nos pide que seamos voz de los que no tienen voz: voz de los inocentes, muertos por falta de agua y de pan; voz de los que no logran encontrar trabajo o lo han perdido; voz de los que se ven obligados a huir de la propia patria en busca de un futuro mejor, arriesgando la vida en viajes extenuantes y a merced de traficantes sin escrúpulos”.
