Por: Dr. César Ulloa Tapia

Vicerrector del Instituto de Altos Estudios Nacionales, la Universidad de Posgrado del Estado 

Contra toda ética es injustificable el voto hacia algún partido político, bajo el criterio de “robó pero hizo obras”. Cada atraco a los dineros públicos conlleva la disminución de oportunidades para los más pobres. Aquí caben algunos ejemplos para dimensionar la gravedad de las cosas: cualquier carretera con sobreprecio representa menos escuelas y hospitales. Cada puente con sobreprecio significa una cadena de corrupción, en donde “el lleve” alimenta los bolsillos de unos pocos, quienes además son los mismos de una interminable historia de robo. Una plataforma construida con sobreprecio se traduce en menos inversión social a corto, mediano y largo plazos.

“Robó, pero hizo obras” repetía un vecino. En la conversación, corta pero contundente, acerca de las elecciones, no presentó empacho alguno cuando dijo que apoyaría a los mismos que han hecho obras, a pesar de los sobreprecios y de la corrupción. “Por lo menos han hecho algo”, dijo. “Y los otros nunca hicieron nada”, sentenció. He venido escuchando estas frases en tantos lugares del país que parecería que se naturalizó la viveza criolla, la impunidad, el clientelismo, el ventajismo, el reparto de la torta. Pese a que las obras con sobreprecio se caen por lo mal hechas, sin embargo, representan votos.

En esta historia se expresa la descomposición histórica y política del país. Un clientelismo aceitado a más no poder como práctica normalizada en todas las regiones. Clientelismo que, por cierto, está inscrito en el paraguas de un populismo intermitente, pero que se reinventa en cada proceso electoral. Es decir, los fondos del Estado como causa y efecto para la fidelización de un electorado que creció con obras con un historial de corrupción e impunidad de los mesías redentores. Cuánta necesidad hay de dar un giro ético a la política. Salir de la miseria no es fácil, pero siempre los honestos seguirán siendo más.

Frente a la frase del “robó pero hizo obras” se necesita una respuesta pedagógica y masiva de cuánto realmente perdimos con ese robo, a pesar de los elefantes blancos y de relumbrón, en la mayoría de los casos.

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