Antidoping para políticos

Por: Dr. César Ulloa Tapia

Vicerrector del Instituto de Altos Estudios Nacionales, la Universidad de Posgrado del Estado

¿Dónde están las propuestas para combatir la inseguridad, la desnutrición infantil, el desempleo, mejorar la producción, salvar la seguridad social, potenciar el agro y la ganadería, detener el suicidio juvenil, el embarazo adolescente, el consumo de drogas, la dolorosa migración, la falta de ciudadanía, la precariedad del trabajo para quienes sí lo tienen, la violencia, la corrupción y la impunidad, el estado mafioso, el abuso de poder, la mediocridad de ciertos funcionarios públicos, la inexistencia de partidos políticos, los efectos del cambio climático, la ausencia de promoción del arte, la cultura y el turismo?

De cara a las elecciones observamos las mismas prácticas, los mismos vicios, las mismas muletillas, los mismos insultos, las mismas acusaciones, los mismos exabruptos. La diferencia es que antes escuchábamos y veíamos el show en tarimas, calles y plazas, mientras que ahora el entretenimiento pasó a las redes sociales, las que tienen en estado de somnolencia y casi dopaje a la mayoría de la población. En definitiva, no hemos salido de la política del vacío. Por cierto, no caería nada mal que se practique el antidoping a los políticos.

¿Por qué de los impuestos que recauda el Estado nos llega el hueso? ¿Por qué un país tan rico no supera la pobreza y la corrupción? La respuesta está en la mala política al servicio de intereses personales, la corrupción, la viveza criolla y el arribismo. Cruzarse de brazos tampoco es una opción, de ahí surge la idea de fortalecer a la ciudadanía, porque si seguimos esperando que los políticos resuelvan los problemas, la ilusión deviene rápidamente en pesadilla. ¿Cómo lo hacemos?

Más educación, conciencia y sensibilización para valorar lo mucho que tenemos, pero también conciencia del peligro que enfrentamos si no hacemos nada. La acumulación de una masa crítica ciudadana podría rescatar la política y demandar de las organizaciones que están lejos de ser partidos políticos, mejores cuadros para las diferentes dignidades. Hasta que aquello ocurra, la sociedad civil debe robustecerse; es la salida.

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