Este cónclave, que tiene lugar en la Capilla Sixtina, es el más grande y global de la historia debido a la gran cantidad de purpurados con derecho a voto y la diversidad de los países de origen.

El cardenal Giovanni Battista Re, decano del Colegio Cardenalicio, pronunció la homilía de la Misa “pro eligendo Pontifice» en la que imploró la luz del Espíritu Santo para que sea elegido el Papa “que la Iglesia y la humanidad necesitan en este momento de la historia tan difícil y complejo”. La solemne celebración ha sido la antesala del cónclave.

La elección del nuevo Papa no es una simple sucesión de personas, sino que es siempre el apóstol Pedro que regresa. Los cardenales electores expresarán su voto en la Capilla Sixtina, donde —como dice la Constitución apostólica Universi dominici gregis— «todo contribuye a hacer más viva la presencia de Dios, ante el cual cada uno deberá presentarse un día para ser juzgado», dijo el cardenal Giovanni Battista Re.

Al terminar la homilía  subrayó: Recemos, por tanto, para que el Espíritu Santo, que en los últimos cien años nos ha dado una serie de Pontífices verdaderamente santos y grandes, nos regale un nuevo Papa según el corazón de Dios para el bien de la Iglesia y de la humanidad.

Recemos para que Dios conceda a la Iglesia el Papa que mejor sepa despertar las conciencias de todos y las fuerzas morales y espirituales en la sociedad actual, caracterizada por un gran progreso tecnológico, pero que tiende a olvidarse de Dios.

El mundo de hoy espera mucho de la Iglesia para la tutela de esos valores fundamentales, humanos y espirituales, sin los cuales la convivencia humana no será mejor ni portadora de bien para las generaciones futuras.

Que la Bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia, intervenga con su intercesión maternal, para que el Espíritu Santo ilumine las mentes de los cardenales electores y los haga concordes en la elección del Papa que necesita nuestro tiempo.

Tras la finalización de la Misa pro eligendo Romano Pontifice y a la espera del inicio del cónclave, la ciudad de Roma aguarda la elección de su nuevo Obispo y, el mundo entero, a la designación del 267º sucesor de San Pedro.

Algunos fieles y peregrinos aguardan ya a las puertas de la Basílica de San Pedro, frente a la logia principal donde asomará el nuevo Pontífice tras la fumata blanca.

ACI PRENSA