El regulador estadounidense ha dado luz verde a KRESLADI™, un tratamiento para una inmunodeficiencia rara pero extremadamente grave y asociada a infecciones potencialmente mortales, que fue diseñado en el CIEMAT y licenciado en 2016 a la biotecnológica Rocket Pharma.

La Agencia de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos ha aprobado KRESLADI™ (marnetegragene autotemcel), un nuevo tratamiento para pacientes con deficiencia de adhesión leucocitaria de tipo I (LAD‑I), una inmunodeficiencia de muy baja prevalencia pero extremadamente grave y asociada a infecciones potencialmente mortales.
KRESLADI™ es el resultado de más de una década de trabajo del equipo de la Unidad de Innovación Biomédica del CIEMAT, que desarrolla esta línea de investigación en colaboración con el CIBERER y el Instituto de Investigación Sanitaria Fundación Jiménez Díaz (IIS‑FJD). El diseño del vector y la validación preclínica se completaron en estos centros antes de que, en 2016, la tecnología fuera licenciada a Rocket Pharma para su desarrollo clínico internacional.
Nacido en laboratorios españoles
El origen del fármaco se sitúa en los estudios dirigidos por la investigadora Elena Almarza y el profesor Juan Bueren, quienes desarrollaron un vector viral capaz de introducir una copia funcional del gen ITGB2, cuya mutación impide a los glóbulos blancos expresar la proteína CD18. Sin esta molécula, los leucocitos no pueden abandonar el torrente sanguíneo para llegar a los focos de infección, lo que provoca infecciones graves desde los primeros meses de vida.
El tratamiento corrige las células madre hematopoyéticas del propio paciente mediante un vector lentiviral y, tras reinfundirlas, permite que generen glóbulos blancos funcionales capaces de producir CD18 y combatir infecciones de forma duradera
Antes de reintroducirlas, el paciente recibe un tratamiento destinado a eliminar parte de sus células defectuosas y permitir así que las corregidas se establezcan correctamente en la médula ósea. Una vez reinfundidas, estas células reparadas comienzan a generar glóbulos blancos funcionales capaces de producir CD18 y responder adecuadamente a las infecciones, restaurando de forma estable el sistema inmunitario.
El genoma completo en unas horas: la solución al diagnóstico rápido de enfermedades raras
“Este enfoque permite restaurar la función inmunitaria de manera estable y sin necesidad de un donante compatible”, explica Bueren. Hasta ahora, la única alternativa terapéutica era el trasplante alogénico de médula ósea, que requiere un donante idóneo y presenta riesgos relevantes.
Una década de recorrido
En 2016, tras los buenos resultados preclínicos, los equipos de transferencia tecnológica del CIEMAT, CIBERER, IIS‑FJD y la Fundación Botín facilitaron la licencia del desarrollo a Rocket Pharma. La compañía puso entonces en marcha un ensayo clínico internacional para evaluar la seguridad y eficacia del tratamiento en pacientes con LAD‑I grave.
El ensayo trató a nueve pacientes en tres hospitales pediátricos de Madrid, Los Ángeles y Londres, y más de tres años después todos siguen vivos, sin infecciones graves recurrentes y sin necesidad de un trasplante de médula ósea
La FDA había concedido previamente la designación Fast Track a esta terapia debido a la gravedad de la enfermedad. “Ese reconocimiento reflejaba la urgente necesidad clínica; la aprobación confirma que la terapia ofrece una solución real para estos pacientes”, afirma Bueren.
Un hito biomédico español
KRESLADI™ se suma al creciente grupo de terapias génicas basadas en la modificación de células madre hematopoyéticas autólogas, un campo en expansión para enfermedades raras de origen genético.
El mismo equipo ha desarrollado otras dos terapias licenciadas también a Rocket Pharma: una para pacientes con anemia de Fanconi A —en fase clínica— y otra para la anemia congénita por déficit de piruvatoquinasa eritrocitaria, en ensayo
La aprobación supone un cambio cualitativo para la investigación biomédica española, demostrando que desarrollos nacidos en centros públicos pueden culminar en tratamientos aprobados internacionalmente. “Es un logro colectivo que demuestra que en España se puede generar innovación de frontera en terapias avanzadas”, destaca Almarza.
