
El encuentro, celebrado en la sede de la CEPAL en Santiago el 15 de abril de 2026, reunió a voces del ámbito académico y de las Naciones Unidas, para reflexionar en torno a los desafíos urbanos de la región de América Latina y el Caribe, en donde más del 80% de la población vive en ciudades. Desigualdades persistentes en las urbes y el entorno rural, fragmentación territorial y capacidades institucionales limitadas fueron algunos de los desafíos abordados durante la jornada.
En el marco del Programa Gestión de las Transformaciones Sociales (MOST, por sus siglas en inglés) de la UNESCO, la evidencia científica, la planificación estratégica, la gobernanza anticipatoria y la innovación social fueron presentadas como herramientas clave para fortalecer la toma de decisiones públicas y avanzar hacia ciudades más inclusivas, sostenibles y resilientes. Se subrayó la necesidad de articular la participación ciudadana y de generar sinergias entre conocimiento científico, saberes locales y política pública, promoviendo enfoques interdisciplinarios que reduzcan brechas urbanas y mejoren el bienestar colectivo.
Esther Kuisch Laroche, directora de la Oficina Regional de la UNESCO en Santiago, aportó un hilo conductor claro en su moderación del panel: el futuro urbano no puede pensarse sin un vínculo estrecho entre ciencia, política pública y ciudadanía. “Que estas organizaciones estén sentadas en la mesa hoy, muestra una convicción compartida de que los grandes desafíos urbanos de nuestra región requieren conversaciones que crucen fronteras institucionales”, enfatizó.
Javier Medina, secretario ejecutivo adjunto de CEPAL, señaló que las policrisis que enfrentan las ciudades de América Latina y el Caribe no es algo que un solo actor pueda resolver. “Cada actor tiene una porción de conocimiento importante para poner en juego. Unos tienen conocimiento técnico, otros operativo, político o prospectivo. Por ejemplo, la gente en los barrios conoce su realidad, pero no tenemos cómo poner en común ese conocimiento. Tenemos que encontrar nuevas metodologías para anticipar, manejar los riesgos, y poder actuar en situaciones de desastre, para generar resiliencia”.
Por su parte, el representante regional de ONU-Hábitat para América Latina y el Caribe, Elkin Velásquez, destacó: “ Los equipos de prospectiva de una ciudad no solamente deben estar formados en las metodologías de proyecciones demográficas, económicas, sino también en leer señales políticas, económicas y sociales, y eso es algo que se puede aprender y comparar entre diferentes ciudades”.
La académica María Antonieta Urquieta, de la Universidad de Chile, subrayó: “La creciente complejidad que caracteriza a los territorios actualmente, que enfrentan hoy múltiples crisis y transiciones, nos obliga a repensar los códigos con los cuales los describimos. Nosotros usamos el concepto de complejidad territorial y, a partir de esta definición, apostamos para que las transiciones y las crisis sean gestionadas mediante modelos de gobernanza que nos permitan adaptarnos y anticipar los cambios, avanzando a un debate en donde las gobernanzas sean de carácter más policéntrico, de mejor distribución de la toma de decisiones que afectan a las familias y comunidades que habitan los territorios”.
Alicia Williner, investigadora senior del Instituto de Planificación Económica y Social de CEPAL (ILPES-CEPAL), recalcó: “Desde el ILPES nos parece sumamente importante este encuentro, porque nos pone a reflexionar en la importancia de la ciudadanía y de las ciudades que queremos. Trabajar colectivamente es sumamente interesante, porque nos nutrimos de distintas perspectivas, ya que el territorio es complejidad, y cuanta más complejidad, más miradas necesitan darse para que la complejidad pueda resolverse en términos de varias dimensiones”.
El panel se desarrolló en el contexto de una edición del foro enfocada en los Objetivos de Desarrollo Sostenible relacionados con agua, energía, infraestructura y ciudades. Más allá de los marcos globales, la discusión dejó instalada una pregunta persistente: cómo traducir el conocimiento acumulado en decisiones que, en el corto plazo, mejoren la vida cotidiana de quienes habitan las ciudades. Una interrogante que, como coincidieron las y los participantes, ya no admite postergaciones.
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