Los seis fragmentos óseos recuperados en la cueva de Abauntz corresponden a la mano derecha y han permitido recuperar ADN antiguo y obtener una datación directa mediante carbono-14. El hallazgo permitirá estudiar las poblaciones que habitaron el Pirineo occidental antes de su desaparición.

A pesar de las numerosas evidencias arqueológicas de su presencia en el Pirineo occidental, nunca se habían identificado restos humanos atribuidos directamente a esta especie. Esta situación ha cambiado con el descubrimiento de seis fósiles de la mano de un neandertal que vivió hace aproximadamente 46 000 años, recuperados hace un par de campañas de excavación en la cueva de Abauntz, situada en Arraitz-Orkin, en el valle de Ultzama (Navarra).
El equipo ha descubierto seis fósiles de la mano de un neandertal en la cueva de Abauntz, situada en Arraitz-Orkin, en el valle de Ultzama
“Por primera vez disponemos de restos humanos que nos permiten identificar directamente la presencia de neandertales en Navarra. Este descubrimiento llena un vacío importante en el registro paleoantropológico del Pirineo occidental y abre nuevas posibilidades para investigar las poblaciones que habitaron esta región durante las etapas finales de la historia neandertal”, explica Andion Arteaga, investigadora del Centre of New Technologies de la Universidad de Varsovia (Polonia) e investigadora asociada al IPHES-CERCA.
El descubrimiento, a la espera de ser publicado y revisado por pares, se enmarca en un proyecto de investigación iniciado por el Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (IPHES-CERCA), en el que también se encuentran el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) y el Instituto de Arqueología de Mérida (IAM, CSIC-Junta de Extremadura).
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Una mano neandertal de hace 46 000 años
El conjunto fósil recuperado en Abauntz está formado por tres metacarpianos y una falange intermedia de la mano derecha de un individuo adulto, así como por dos fragmentos óseos que han podido ser identificados como humanos mediante técnicas de análisis de proteínas. Los estudios genéticos han permitido confirmar que los restos corresponden a un individuo neandertal de sexo masculino.
Algunos de los restos humanos presentan marcas de mordeduras producidas por carnívoros, una evidencia que aporta información sobre los procesos que afectaron a los huesos después de la muerte del individuo
Los fósiles se han recuperado en un contexto arqueológico que también incluye herramientas de piedra y restos de fauna, algunos de los cuales presentan marcas relacionadas con su procesamiento y consumo por parte de los grupos humanos que ocuparon la cueva. Este conjunto de materiales permite contextualizar la presencia de los neandertales en Abauntz y profundizar en el conocimiento de las actividades que desarrollaban en su interior.
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Un ADN excepcionalmente conservado
La recuperación de ADN antiguo constituye uno de los resultados más destacados del descubrimiento. El material genético se degrada progresivamente con el paso del tiempo y su preservación depende de las condiciones ambientales en las que han permanecido los fósiles. Por este motivo, obtener información genética de restos humanos de decenas de miles de años de antigüedad representa una oportunidad científica especialmente valiosa.
La combinación de los análisis paleoproteómicos, los estudios genéticos y las dataciones radiocarbónicas ha permitido identificar los restos, determinar el sexo del individuo y establecer una cronología precisa. Estos datos constituyen una base fundamental para investigar las características biológicas de los neandertales que habitaron el Pirineo occidental y sus posibles relaciones con otras poblaciones europeas.

El hecho de haber podido recuperar ADN antiguo y obtener dataciones directas de los fósiles es especialmente relevante. Esta combinación nos proporciona una base excepcional para estudiar las características biológicas de este individuo y profundizar en las relaciones entre las poblaciones neandertales que ocuparon esta parte de Europa

La importancia de este tipo de estudios ha quedado demostrada en yacimientos como El Sidrón, en Asturias, donde las investigaciones genéticas han permitido profundizar en el conocimiento de las relaciones de parentesco, la organización social y la historia evolutiva de los neandertales.
“El hecho de haber podido recuperar ADN antiguo y obtener dataciones directas de los fósiles es especialmente relevante. Esta combinación nos proporciona una base excepcional para estudiar las características biológicas de este individuo y profundizar en las relaciones entre las poblaciones neandertales que ocuparon esta parte de Europa”, destaca el Mikel Arlegi, investigador del Musée de l’Homme de París y codirector de la investigación.
Los estudios genéticos continúan en curso y podrían aportar nueva información sobre la historia evolutiva y las dinámicas demográficas de estas poblaciones.
Clave para estudiar a los últimos neandertales
Hace aproximadamente 46 000 años, los neandertales todavía ocupaban diferentes territorios de Europa, en un periodo especialmente relevante de su historia evolutiva. Pocos milenios después, hace alrededor de 40 000 años, esta especie desaparecería del continente, en un contexto marcado también por la expansión del Homo sapiens.
Los nuevos hallazgos permiten incorporar información biológica directa al estudio de estas poblaciones
Los nuevos hallazgos permiten incorporar información biológica directa al estudio de estas poblaciones y contribuyen a ampliar el conocimiento sobre la diversidad y las dinámicas poblacionales de los últimos neandertales europeos.
Las dataciones radiocarbónicas, los análisis paleoproteómicos y los estudios de ADN antiguo se desarrollan en colaboración con la Universidad de Viena (Austria) y el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig (Alemania).
Las excavaciones en la cueva de Abauntz y las diferentes líneas de análisis continúan abiertas. Los futuros trabajos permitirán profundizar en el conocimiento de las formas de vida de los neandertales que ocuparon esta cavidad y contribuirán a comprender mejor el papel de las poblaciones del Pirineo occidental en las etapas finales de la historia de esta especie.

