Por: Dr. Luis Rivadeneira Játiva
Tiene varios capítulos; sobre el primero: “Alimentos para el alma”, el Ing. MSc. José Julio Cevallos Gómez, manifiesta: “Si bien aprecio todo el trabajo realizado por el autor, considero importante manifestar mi preferencia por esta creación. Sus trabajos anteriores se caracterizan por su realismo y brillante redacción. Es notable la sencillez con la que se explican acontecimientos muy complejos que permite a los lectores sin conocimientos específicos del tema, comprender sin mayores dificultades sus poemas.
Una obra escrita con energía espiritual, de alto contenido sentimental, como se dice: “escrita con toda el alma”, que es lo que hace falta a los libros.
Obra escrita de manera cerebral, ajena a las ilusiones, pero, sí en el camino de los anhelos humanos por escribir con sentimiento y profundo contacto con la naturaleza y la sociedad.
Obra dedicada a los docentes y estudiantes de la universidad, la pueden disfrutar en toda su extensión, a más que se puede crear un vínculo con sus artículos en versión digital. Este libro pasará a ser un clásico en las bibliotecas de muchas familias y un buen material para los estudiantes universitarios. Esto se debe a la riqueza, tanto en información que se nos brinda, como en el plano investigativo, que nos ofrece el Dr. Rivadeneira.
Agradezco el espacio para compartir con los lectores los sentimientos que me generó esta obra y felicitar a nuestro escritor por su trabajo”.
Sobre la segunda parte de esta obra, el poeta Dr. Oswaldo Bustos Azuero, del Taller de Poesía Rastros, manifiesta: “La raíz en la memoria”, nombre de empatía, de identificación: sencillo, sincero, profundo, como raíz mismo. Es la segunda entrega de este tipo que hace el escritor y poeta Luis Rivadeneira Játiva. La primera fue –es y será- “Alimentos para el Alma”. Esta “raíz en la memoria” es cierre de círculo, de cumplimento temático.
Rivadeneira amalgama elementos indisolubles, de anudación cultural, sin importar que en el papel se destapen como elementos extrapoéticos: esas artesanías, vestuarios, costumbres…nimbados de cotidianeidad. Y esa devoción por ellos, ese tomar y darse: la empatía que descubre el alma generosa de Luis. Por eso, una obra así sólo sirve, como si fuera poco, para los encuentros, identidades, para no morir.
“La raíz en la memoria”, al lector crítico, propositivo, le pondrá de viaje hacia las realizaciones. Por y para todo esto, el autor tributa un lenguaje sencillo, directo, despojado del riesgo del desajuste o la oscuridad que puede acarrear el follaje retórico; en el lenguaje literario, y concretamente en el adjetivo, se apoya únicamente para el énfasis –convicción- en las descripciones. Emplea verbos de acción con lo que dinamiza los contextos en los que boga, de tal forma que al lector no le será difícil recrear y resignificar escenas y contenidos con mayor fidelidad.
Todo entrama Rivadeneira, nada deja suelto, de tal manera que sobre esas tres columnas romanas aludidas se abraza una coherencia temática pertinente, adecuada. Ni siquiera en los opúsculos santuariales se pierde proporciones y sentidos.
Obra poética despojada de ropaje retórico. ¡Cuidado!, que no se busque en ella el giro inesperado, el recoveco novelero, el salto expresivo acrobático, incluso la idea laberíntica. ¡Cuidado! Esta es una poesía intrínseca: está en el paisaje que croma, en lo humano que vive y pervive en cada texto enraizado.
“La raíz en la memoria” es otro valioso aporte de este enormemente inquieto, perceptivo, sentidor y propositivo poeta y escritor que es Luis Rivadeneira Játiva. Abrir su obra y recorrer sus senderos caligráficos y emocionales de mano a sus ideas y sentimientos es dejarse atrapar, reconocerse, para, después de esa lectura empoderativa, seguir caminando con ella bajo el brazo”.
Sobre la tercera parte, debo manifestar que constituye el complemento de los dos capítulos anteriores, es decir, una especie de cierre de dos ideas sobre la poesía. Rindo justo homenaje a nuestra madre tierra, a través de una poesía despojada de lo retórico, construyendo una sencilla expresión, en lenguaje poético, sobre la naturaleza. En mi poesía, me refiero al poeta imbabureño de la naturaleza: Carlos Suárez Veintimilla, adjuntando una parte de su poema a Yahuarcocha. Si vivimos en un planeta dentro de un universo infinito, vale escribir algo sobre el cosmos y otros planetas que, posiblemente, tengan vida (me refiero a los planetoides: Pandora y Ganímedes, de nuestro sistema solar, lunas de Saturno y Júpiter, respectivamente, que han inspirado a cineastas y escritores, como: James Cameron y Yosip Ibrahim). Así lo hago, espero que les guste, esta poesía sideral, del universo o de otros mundos paralelos. La poesía también tiene que ver con la música y el mundo de los cantores y trovadores. Se ha logrado poemas sobre el mundo de las evidencias y el mundo de las simulaciones, para dar un valor agregado a mi obra. No olvidemos que el músico estadounidense Bob Dylan, recibió el Premio Nobel de Literatura, en el 2016. Escribo poemas dedicados a los pintores ecuatorianos: Víctor Mideros, Camilo Egas y Eduardo Kingman, para terminar con un canto que es poema a la sencillez humana, generosidad y servicio de todos a nuestra sociedad que nos vio nacer.
En la cuarta y quinta partes, hay poemas que son canciones y poemas para alimentar nuestra alma que, desde luego, van a llegar también al alma de los lectores.
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