Mujeres de la UNESCO promueven la alfabetización

 

«La alfabetización restituye un derecho básico a las personas que han quedado marginadas del sistema educativo, permitiéndoles mejorar su calidad de vida y participar plenamente en la sociedad. En el Día Internacional de la Alfabetización hacemos un llamado desde la UNESCO para que gobiernos y actores sociales y educativos fortalezcan su compromiso y sus esfuerzos para que todos los jóvenes y adultos adquieran las habilidades básicas lectoras, escritoras y digitales necesarias para ejercer sus derechos y participar plenamente en la sociedad. Solo así podremos construir sociedades más justas e inclusivas».

Claudia Uribe, Directora de la Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe (OREALC/UNESCO Santiago)

Puede ser una imagen de una persona y sonriendo

«En esta jornada en que celebramos el Día Internacional de la Alfabetización, la UNESCO desea invitar a todos los agentes del mundo de la enseñanza y de otros ámbitos a que se movilicen por la alfabetización de jóvenes, adultos y mujeres, para que también ellos tengan derecho a ser libres y a soñar«.

Directora General de la UNESCO, Audrey Azoulay.

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La  pandemia y sus repercusiones también han amplificado las desigualdades preexistentes en el acceso a oportunidades significativas de alfabetización, afectando de forma desproporcionada a 773 millones de jóvenes y adultos analfabetos.

Los jóvenes y adultos analfabetos que a menudo se enfrentan a desventajas interrelacionadas, por ejemplo, debido a la pobreza, el género, la condición social, la etnia, el idioma, la discapacidad y la ubicación geográfica, han corrido un mayor riesgo de quedarse atrás. Por tanto, en la fase de recuperación, la alfabetización de los jóvenes y adultos debería integrarse en las estrategias y los planes nacionales desde una perspectiva de aprendizaje a lo largo de toda la vida.

El rápido paso a la educación a distancia también puso de manifiesto la persistente brecha digital en lo que respecta a la conectividad, la infraestructura y la capacidad de utilizar la tecnología.

Según la Unión Internacional de Telecomunicaciones, casi la mitad de los habitantes del mundo (3 700 millones) no utilizan Internet, muchos de los cuales se encuentran en los países menos adelantados, y las disparidades entre las zonas urbanas y rurales y las brechas de género siguen estando presentes. En África Subsahariana, se estima que solo el 7,7% de la población tiene un ordenador en casa. El acceso a Internet en los hogares de la región sigue siendo limitado, pues la tasa de acceso es de aproximadamente el 22%. Al pasar a la educación a distancia, también se puso de manifiesto la insuficiencia de otra serie de infraestructuras y servicios que pueden facilitar el aprendizaje. Por ejemplo, en Burkina Faso, Burundi y el Chad, al menos el 85% de la población ni siquiera tenía acceso a la electricidad en 2018.
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Al mismo tiempo, la crisis de la COVID-19 acentuó la importancia de la alfabetización para la vida, el trabajo y el aprendizaje a lo largo de toda la vida de las personas. Por ejemplo, las habilidades de lectura y escritura son esenciales para acceder a la información que salva vidas y conservar los medios de subsistencia. Además, se ha reconocido que las competencias digitales, que forman parte de las competencias de alfabetización actuales, son necesarias para el aprendizaje a distancia, los lugares de trabajo transformados con los medios digitales y la
participación en una sociedad digitalizada. Aunque no existe una definición única reconocida en el plano internacional, las competencias digitales se definen en sentido amplio como una serie de capacidades para utilizar dispositivos digitales, aplicaciones de comunicación y redes a fin de acceder a la información, gestionarla, comprenderla, integrarla, comunicarla, evaluarla y crearla de forma segura y adecuada en un entorno cada vez más tecnológico y con más abundancia de información.

Muchos jóvenes y adultos no poseen competencias digitales, en particular los que carecen de las competencias básicas de lectura y escritura. En Europa, el 43% de los adultos carece de las competencias digitales básicas
necesarias para participar en el aprendizaje digital a distancia.

. Dado que la adquisición de las competencias digitales entraña procesos cognitivos complejos, estas nuevas competencias exigen que se garantice un nivel adecuado de competencias de lectura y escritura, que las
competencias digitales se integren en los programas de alfabetización, si procede, y que se tengan en cuenta las interrelaciones entre estas competencias, los tipos de tecnología y los enfoques pedagógicos que deben adoptarse, así como la motivación, las situaciones vitales, los contextos y las culturas de los alumnos.

La crisis de la COVID-19 ‘contiene el germen’ de la posibilidad de una recuperación centrada en las personas. Como la pandemia obligó a numerosos programas de alfabetización a interrumpir sus modos de funcionamiento normales, los administradores, los gestores, los educadores, las comunidades y los propios alumnos han luchado para encontrar formas de garantizar la continuidad del aprendizaje. En los casos en los que la enseñanza y el aprendizaje presenciales estaban restringidos, se adoptó el aprendizaje a distancia con el apoyo de soluciones de alta tecnología (por ejemplo, ordenadores, teléfonos móviles, tabletas), de baja tecnología (por ejemplo, televisión, radio) y/o no tecnológicas (por ejemplo, material didáctico impreso), y el aprendizaje híbrido que combina la enseñanza presencial y a distancia. Las situaciones específicas provocadas por la crisis de la COVID-19 también han fomentado el aprendizaje en la familia y han mejorado el contenido de los programas de alfabetización mediante la colaboración intersectorial y las nuevas alianzas.

Muchas de estas iniciativas de apoyo a la alfabetización, generadas, puestas en práctica y asumidas por los individuos, las comunidades, las autoridades locales y las instituciones nacionales mediante su participación activa, pueden contribuir a edificar una base sólida para una recuperación centrada en las personas. La pandemia ha demostrado que las necesidades específicas de alumnos heterogéneos en condiciones difíciles pueden satisfacerse mejor adoptando diversas soluciones de aprendizaje a distancia, presencial e híbrido. También ha puesto de relieve la necesidad inmediata de dotar a quienes se encuentran en entornos digitales de competencias de lectura, escritura y digitales adecuadas, intensificando al mismo tiempo los esfuerzos para reducir la brecha digital. Para ello, se ha de prestar atención a varios ámbitos normativos, en particular proponiendo programas de alfabetización con soluciones no tecnológicas o de baja tecnología para los que no tienen acceso a Internet y/o a la electricidad, estudiando tipos de aprendizaje basados en la tecnología que faciliten la adquisición de competencias de lectura, escritura y digitales, y garantizando un acceso equitativo a una alfabetización inclusiva y de calidad.

. Desde un punto de vista más estructural, ello requerirá una buena gobernanza y alianzas audaces, así como una mayor integración de la alfabetización. La Comisión sobre la Banda Ancha para el Desarrollo Sostenible también expone los principales componentes de las competencias digitales.

De acuerdo con las conclusiones del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA) de 2018 de la OCDE, “los jóvenes con escasas competencias básicas tuvieron dificultades para tratar la información digital en distintos formatos de presentación”.

«Adopción de diversas soluciones de aprendizaje a distancia, presencial e híbrido para la alfabetización»

Durante la pandemia, muchos países adoptaron una combinación de soluciones no tecnológicas, de baja tecnología y de alta tecnología para garantizar la continuidad del aprendizaje y llegar a los alumnos que, de otro modo, tenían pocas oportunidades de aprendizaje cerca de su casa. La pandemia puso de manifiesto la importancia de añadir un factor humano mediante la interacción cara a cara, la creación de comunidades físicas o virtuales para las interacciones entre educadores y alumnos y el apoyo de los pares, y/o la enseñanza combinada.

«Integración del aprendizaje de las habilidades de lectura y escritura y de las competencias digitales»

Es cada vez más importante ofrecer programas de alfabetización que preparen a los alumnos para prosperar en un mundo digital mediante la integración de las competencias digitales en los contenidos de aprendizaje. Cuando se basan en habilidades adecuadas de lectura y escritura, las competencias digitales permiten a los alumnos beneficiarse de programas de alfabetización basados en la tecnología y de otras oportunidades de aprendizaje. Por consiguiente, para concebir un programa de alfabetización que integre las competencias digitales, hay que tener en cuenta las interrelaciones entre esas competencias, así como los tipos de tecnología y los enfoques pedagógicos que deben adoptarse.

«Calidad de la alfabetización basada en la tecnología»

La tecnología no es una panacea para el mal funcionamiento del aprendizaje. La calidad de la alfabetización basada en la tecnología depende esencialmente de la adopción de un tipo de tecnología apropiado que favorezca un enfoque pedagógico, un contenido del aprendizaje, una evaluación y una certificación adecuados. Los alfabetizadores, así como los materiales didácticos pertinentes, también desempeñan un papel fundamental, al igual que la motivación, las situaciones vitales, los contextos y las culturas de los alumnos. Se ha advertido del riesgo de idealizar en exceso el aprendizaje personalizado basado en la tecnología, ya que el aprendizaje es situado y no es una actividad individual, y el mayor uso de la inteligencia artificial (IA) podría intensificar las desigualdades debido a la probabilidad de que “los grupos desfavorecidos estén mal representados en la educación impulsada por la IA”
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«Acceso equitativo e inclusivo a los programas de alfabetización basados en la tecnología»

Para facilitar el acceso a los programas de alfabetización inclusivos basados en la tecnología,se deben desplegar esfuerzos dentro y fuera del sector educativo, dadas las raíces intersectoriales de las desventajas y la marginación educativa a las que se enfrentan los jóvenes y adultos analfabetos. Ello abarca el aprendizaje basado en la tecnología en línea/fuera de línea, la facilitación de la conectividad de los alumnos, y el empleo de estrategias híbridas de educación a distancia, como la televisión, la radio y el teléfono, la distribución de material impreso y el aprendizaje en línea.

FUENTE: OREALC/UNESCO Santiago)

www.EcuadorUniversitario.Com

 

 

 

 

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