La bielorrusa Svetlana Alexievich ganó este jueves 8 de octubre de 2015 el premio Nobel de Literatura por «su obra polifónica, memorial del sufrimiento y de la valentía en nuestra época». Alexievich sucede al novelista francés Patrick Modiano, ganador en 2014, y recibirá una recompensa de ocho millones de coronas suecas (860.000 euros, $ 973.000).
Figuraba primera en las casas de apuestas, pero el mundillo literario no terminaba de creérselo. El Nobel de Literatura 2015 ha ido a parar a la escritora bielorrusa nacida el 31 de mayo de 1948 en el oeste de Ucrania en una familia de profesores. Diplomada de la facultad de periodismo de la Universidad de Minsk, Alexievich comenzó a recoger en una grabadora los relatos de mujeres que combatieron durante la Segunda Guerra Mundial.
Aleksievich vino al mundo en la localidad de Ivano-Frankisvk, en Ucrania. Su madre había nacido en ese país, su padre en Bielorrusia, pero en aquel momento todos eran soviéticos. Pasó su infancia y juventud en Bielorrusia y pronto se dedicó al periodismo. Durante muchos años, trabajó de forma especial en reportajes donde recogía las voces de las víctimas de los grandes dramas del siglo XX, desde la Segunda Guerra Mundial a la catástrofe atómica de Chernóbil, pasando por la guerra interminable de Afganistán.
Aleksievich tiene una obra estrictamente literararia no demasiado extensa, pese a lo cual ya ocupaba en los últimos años un lugar preferente en las apuestas, algo que se había repetido estas últimas semanas. Eso revela que había trascendido que su nombre se encontraba entre los favoritos, por delante de eternos aspirantes al galardón como Joyce Carol Oates, Philip Roth, Ko Un y otros.
Su obra más famosa, La plegaria de Chernóbil, ha sido traducida en varios idiomas y publicada en todo el mundo.
Algunos de sus libros fueron llevado a los escenarios teatrales en Francia y en Alemania, donde recibió el prestigioso premio de la Paz en la feria del libro de Fráncfort, en 2013.
Aleksievich es una autora poco prolífica porque ha seguido trabajando en el periodismo, y su catálogo se compone de una decena escasa de títulos, alguno de ellos en colaboración con otros autores. Aunque en determinados casos ha optado por un relato novelado, siempre narra a partir de hechos y testimonios reales.
Su obra ha gozado de popularidad en algunas repúblicas de la antigua URSS. Su libro sobre las mujeres soviéticas y la Segunda Guerra Mundial vendió más de dos millones de ejemplares. Y la traducción de ‘Voces de Chernóbil’ (el único de sus títulos vertido al español) ha circulado por una veintena de países.
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