La tecnología, que utiliza microscopios ópticos 3D, se basa en la medición de patrones sutiles creados por la pincelada del artista, que son tan consistentes que actúan como una firma morfológica única. Por otro lado, no daña la obra de arte, porque la medición es óptica y no requiere contacto físico con la superficie.

La falsificación de arte es un problema creciente, y la autenticación tradicional se basa en una combinación de opiniones de expertos, investigación histórica, análisis de pigmentos y técnicas digitales. Estos métodos son eficaces, pero también requieren muchos recursos y, en ocasiones, resultan inconclusos.
La investigación presenta un método que analiza la ‘textura’ microscópica de una pintura mediante la conversión de imágenes de alta resolución en mapas tridimensionales
La investigación, desarrollada en la Université Polytechnique Hauts-de-France, presenta un método que analiza la ‘textura’ microscópica de una pintura mediante la conversión de imágenes de alta resolución en mapas tridimensionales, lo que permite a los investigadores medir el grado de rugosidad o detalle de la superficie utilizando dimensiones fractales.
Esta medición captura patrones sutiles creados por la pincelada del artista, patrones tan consistentes que actúan como una firma morfológica única de ese artista. “El análisis de la topografía superficial generalmente requiere el uso de microscopios ópticos 3D. La ventaja es que estos sistemas son no invasivos: no dañan la obra de arte, porque la medición es óptica y no requiere contacto físico con la superficie”, destaca Francois Berkmans, primer autor del estudio.

Estos sistemas son no invasivos: no dañan la obra de arte, porque la medición es óptica y no requiere contacto físico con la superficie

Utilizando obras atribuidas a Vincent van Gogh, los investigadores demostraron que el método puede distinguir con fiabilidad entre pinturas auténticas y falsificaciones conocidas. En las pruebas, la falsificación bien documentada de ‘Los labradores’ se identificó como una excepción notable, mientras que la recientemente autenticada ‘Puesta de sol en Montmajour’ coincidió estrechamente con las obras conocidas de Van Gogh.
La nueva tecnología puede reforzar la autenticación, especialmente cuando se combina con análisis complementarios como el examen químico de los materiales
Berkmans afirma a SINC que incluso las mejores falsificaciones no pueden recrear todos los factores que influyen en el proceso de pintura como la composición, las condiciones de secado, la atmósfera, la tensión del lienzo, los procesos de envejecimiento y muchos otros factores materiales: “Por lo tanto, incluso si un falsificador pudiera imitar las pinceladas visibles de Van Gogh, reproducir la estructura de la superficie microscópica sería un desafío mucho más complejo”.
El experto sugiere que el método actual, sin embargo, podría mejorarse en el futuro a través de colaboraciones con copistas profesionales o especialistas en falsificación para probar los límites del método bajo condiciones controladas.

Incluso si un falsificador pudiera imitar las pinceladas visibles de Van Gogh, reproducir la estructura de la superficie microscópica sería un desafío mucho más complejo

“El análisis fractal nos proporciona una huella digital medible de la pincelada de un artista sin necesidad de tomar muestras ni alterar la pintura. Este enfoque no sustituirá la pericia tradicional, pero la refuerza significativamente. Nuestros resultados demuestran que nuestra técnica puede identificar claramente a los artistas auténticos y detectar con fiabilidad las falsificaciones conocidas”.
Restauraciones y usos en museos
En el caso de las restauraciones, Berkmans explica que la precisión de la nueva técnica dependerá del tipo y el alcance de los cambios: “Si la restauración implica principalmente la limpieza de la superficie, entonces se vuelve difícil comparar, porque se ha modificado toda la superficie. Sin embargo, si la pintura ha sufrido daños locales y el restaurador ha rellenado o retocado un área específica, entonces el análisis de la topografía superficial puede ser muy útil”.
El coordinador del estudio añade que el uso adecuado de la tecnología utilizada durante el análisis, basada en microscopios ópticos 3D, requiere tanto experiencia técnica como un sólido conocimiento de los parámetros de rugosidad superficial, los cuales pueden requerir tiempo para dominarse. Los instrumentos en sí también son costosos, superando a menudo los cientos de miles de euros, lo cual podría dificultar su uso para los museos más pequeños y los coleccionistas independientes.

Estamos muy abiertos a colaboraciones académicas con instituciones interesadas en aplicar el análisis de la topografía superficial a objetos del patrimonio cultural

“Dicho esto, estamos muy abiertos a colaboraciones académicas con instituciones interesadas en aplicar el análisis de la topografía superficial a objetos del patrimonio cultural”, concluye el autor.
Referencia:
Berkmans, F. et al. «Preserving Van Gogh’s Painterly Heritage: Topographical and Fractal Insights in Authentication». Surface Topography: Metrology and Properties (2026).
