Así es cómo los eclipses alteran la intensidad del viento, la temperatura y la formación de las nubes

Cuando la Luna opaca al Sol de forma completa, la falta de luz y radiación provocan cambios atmosféricos que influyen sobre la temperatura, el viento y la forma de las nubes. Los efectos son muy breves, ya que la fase de totalidad de este ocultamiento dura pocos minutos, pero tienen mucho interés desde el punto de vista meteorológico.

foto de nubes

Las nubes tienden a disiparse a medida que la superficie terrestre se enfría durante la fase total de un eclipse de Sol. / Unsplash

España afronta una oleada de eclipses que dará comienzo el miércoles 12 de agosto de este año y se prolongará hasta 2028. Sus efectos sobre el planeta serán muy reducidos, pero su observación representará un hito para la investigación meteorológica al producirse cambios en la presión atmosférica y la temperatura local.

Un estudio, publicado en Communications Earth & Enviroment, demuestra que las nubes tienden a disiparse a medida que la superficie terrestre se enfría durante la fase total de un eclipse de Sol.

Una leve reducción de la insolación –del 3,5 % o 5%– podría generar una caída en la temperatura local y la interrupción del ciclo hidrológico

Concretamente, los datos revelan que los cúmulos superficiales desaparecen con ligeras obstrucciones del astro, por lo que una leve reducción de la insolación –del 3,5 % o 5%– podría generar una caída en la temperatura local y la interrupción del ciclo hidrológico.

Según explica a SINC el físico del Observatorio Astronómico Nacional y fuente externa a este estudio, Mario Tafalla, al impedir que la energía calorífica del Sol llegue a la superficie terrestre, las ascensión de aire caliente se debilita y se reduce la generación de corrientes de forma temporal.

“Si el aire deja de ascender porque el suelo se enfría, la humedad no sube y frena la producción de nubes bajas”, informa el experto. “Este mecanismo se interrumpe durante un  tiempo y la duración depende de si el eclipse es total, parcial e incluso de la previsión meteorológica de ese momento”.

Supuesto ‘viento de eclipse’

Asimismo, un fenómeno añadido a estos eventos astronómicos puede ser el cambio en la intensidad y dirección del viento, un efecto comúnmente denominado como ‘viento de eclipse’.

Un estudio, publicado en The Royal Society Publishing, señala que la velocidad y potencia del aire desacelera hasta dos nudos, y en algunos casos, puede darse un retroceso en su dirección de unos 20 a 40 grados en cielos despejados. Estos cambios se observaron sobre las Islas Británicas en marzo de 2015.

La velocidad y potencia del aire desacelera hasta dos nudos, y en algunos casos, puede darse un retroceso en su dirección de unos 20 a 40 grados en cielos despejados

No obstante, investigaciones previas también informaron de ráfagas repentinas durante los eclipses. Esto se debe a que el suelo se enfría y crea una inversión térmica que provoca que el aire empiece a fluir muy rápido en forma de chorro, un hallazgo que suele ocurrir también durante el atardecer.

Según cuenta Tafalla, en función de las condiciones de cada zona, los cambios en el viento pueden ser diferentes. Pero, «lo que está claro es que al cortar una de las fuentes energéticas más influyentes –la radiación solar– se producen variaciones en este elemento”.

Efectos sobre la temperatura

Por otro lado, un estudio publicado en la misma revista científica, investigó los cambios atmosféricos de 44 eclipses de Sol y evidenció fenómenos dinámicos en la atmósfera como consecuencia del enfriamiento de la capa terrestre.

Durante estos bloqueos naturales del Sol, la radiación disminuye considerablemente y la temperatura puede caer siete grados de máxima en la superficie. Los efectos térmicos son más importantes cuando el Sol se encuentra más alto en el cielo porque el oscurecimiento tiene un mayor impacto sobre la radiación emitida.

Para el próximo eclipse solar del 12 de agosto Tafalla cuenta que la fase de totalidad durará minuto y medio y que no se observarán grandes cambios en la temperatura

No obstante, estas variaciones no son instantáneas. Los científicos señalan que puede existir un retraso de hasta 30 minutos –12 minutos de media – para el descenso de la temperatura, ya que el suelo continúa emitiendo calor.

Para el próximo eclipse solar del 12 de agosto, observable desde la península ibérica, Tafalla explica que la fase de totalidad durará un minuto y medio y que no se observarán grandes cambios en la temperatura al producirse durante la puesta de Sol.

“Será un eclipse espectacular desde un punto de vista fotográfico porque el astro estará muy próximo al horizonte, pero a nivel meteorológico se sentirá menos”, explica el astrónomo.

El siguiente evento, que tendrá lugar el 2 de agosto de 2027, será todo lo contrario porque el Sol se encontrará en lo alto del cielo y durará 4 minutos. “Ese será un buen eclipse para medir los cambios meteorológicos”, concluye.

Fuente: SINC
Derechos: Creative Commons
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