Un reanálisis de datos publicados en 1999 respalda de nuevo una hipótesis planteada hace décadas sobre la evolución de los primates. Además, revela que el desarrollo cerebral fue más allá de lo necesario para ponerse al día con el resto del organismo.

¿Qué fue primero: el crecimiento del cuerpo de los primates o su cerebro? ¿O sucedió a la vez? Esta cuestión lleva estudiándose décadas en antropología, y ahora un nuevo estudio aporta más pruebas a la hipótesis de que primero aumentó el tamaño corporal, y luego le siguió el cerebro.
En una etapa tardía de la evolución humana, el cerebro experimentó un aumento drástico de su tamaño total y también en relación con el cuerpo
Estas preguntas surgieron cuando se descubrió que, en una etapa tardía de la evolución humana, el cerebro experimentó un aumento drástico de su tamaño total y también en relación con el cuerpo. Una de las hipótesis que surgieron en la década de 1970 fue que, en el caso de los humanos y otros primates con cerebros grandes, primero creció el cuerpo y luego le siguió el órgano nervioso.
Sin embargo, un análisis de 1999 llevado a cabo por un equipo de la Universidad de Duke (EE UU) echó por tierra la hipótesis. Se estudiaron rasgos anatómicos y líneas temporales derivadas de la datación de fósiles de primates, y el equipo investigador no encontró pruebas estadísticas que respaldaran la idea.
Pero casi treinta años después, el equipo de la universidad británica dirigido por el antropólogo Robin Dunbar decidió volver a esos datos y reanalizarlos con técnicas genéticas moleculares más actuales.
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Mejores métodos estadísticos
“Uno de los principales avances a nuestro favor es que se ha mejorado la datación de los antepasados comunes entre especies y, sobre todo, tenemos métodos estadísticos más precisos”, señala Dunbar a SINC.
El tamaño del cerebro de muchos de los linajes superó significativamente lo esperado y las especies pudieron alcanzar un nivel cognitivo superior
Sin embargo, el crecimiento no se limitó a compensarla. En muchos linajes, el cerebro superó significativamente el tamaño esperado, lo que permitió a estas especies alcanzar un nivel cognitivo superior.
“Vimos que el tamaño corporal cambia primero, y este aumento permite a su vez un crecimiento aún mayor del cerebro, lo que permitió que los primates tuvieran más sociabilidad, es decir, más capacidad de cooperar y organizarse”, afirma Dunbar.
Grandes grupos sociales
Así, según los autores, los nuevos hallazgos concuerdan con la idea de que los primates de cerebro grande evolucionaron para formar grandes grupos sociales como estrategia de protección frente a los depredadores, lo que favoreció cerebros de mayor tamaño, ya que los vínculos sociales requieren exigencias cognitivas complejas.
La hipótesis del ‘cerebro social’, formulada por el propio Dunbar en la década de 1990, ha sido cuestionada por otros investigadores
“Los monos, los simios y, por supuesto, los seres humanos pasaron con el tiempo de la fuerza física al cerebro como principal forma de protegerse de los depredadores”, dice Dunbar.
No obstante, esta hipótesis del ‘cerebro social’, formulada por el propio Dunbar en la década de 1990, ha sido cuestionada por otros investigadores, y aún se necesitan más estudios para aclararla.
Referencia:
Dunbar RIM. Evolutionary lags in the primate brain size/body size relationship revisited. PLoS One (2026).

