Conocido como el padre de la biodiversidad, término que acuñó y popularizó, Edward O. Wilson ha fallecido este pasado domingo en Burlington (EE UU). Así lo ha informado en un comunicado la fundación que lleva su nombre.

El naturalista estadounidense Edward O. Wilson. / FBBVA
Edward O. Wilson, biólogo, naturalista y uno de los pensadores más influyentes de nuestro tiempo, ha muerto a los 92 años de edad en la ciudad de Burlington en Massachusetts (EE UU). Se le conocía como «el heredero natural de Darwin» y cariñosamente como «el señor de las hormigas» por su trabajo pionero como entomólogo.
La fundación que lleva su nombre ha informado de su fallecimiento este pasado domingo 26 de diciembre. E. O. Wilson (Alabama, 1929 – Massachusetts 2021), era doctor honoris causa por 40 universidades, había recibido la Medalla Nacional de la Ciencia (Estados Unidos), el Premio Internacional de Biología (Japón) y el Premio Crafoord de la Real Academia Sueca de Ciencias, entre otros 130 reconocimientos a su trayectoria. En España se le concedió el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en la categoría de Ecología y Biología de la Conservación en 2011.
La fundación que lleva su nombre ha informado de su fallecimiento este pasado domingo 26 de diciembre
Catedrático emérito por la Universidad de Harvard, desde muy joven cultivó su amor por la naturaleza en las marismas y bosques de Alabama y en el parque Rock Creek de Washington D.C. Estudió en la Universidad de Alabama y, posteriormente, en la Universidad de Harvard donde se doctoraría en entomología en 1955.
Participó en diversas expediciones a Cuba, México, el Pacífico Sur, Australia, Fiyi, Sri Lanka y más tarde Mozambique. En la década de 1960 se asoció con el matemático y ecologista Robert MacArthur para el desarrollo de la teoría del equilibrio de las especies, que dio lugar al libro La Teoría de la Biogeografía Insular, que se ha convertido en un texto estándar de ecología y en la base del principio científico del «equilibrio de las especies».
En 1978 ganó su primer premio Pulitzer por la publicación de Sobre la naturaleza humana, que trataba del papel de la biología en la evolución de la cultura humana. En 1990 llegaría el segundo premio en no ficción por Las hormigas, escrito junto a Bert Hölldobler. En 1994 publicaría su autobiografía El Naturalista.
Catedrático emérito por la Universidad de Harvard, desde muy joven cultivó su amor por la naturaleza en las marismas y bosques de Alabama