Richard Wrangham, antropólogo de la Universidad de Harvard: “Si sigue existiendo, en 300 000 años la especie humana será mucho menos agresiva”

¿Nacemos buenos o malos, o nos convertimos en ello? En su libro ‘La paradoja de la bondad’, Richard Wrangham intenta responder a esta pregunta partiendo de una simple premisa: la evolución de nuestra especie conlleva una selección continua contra los individuos agresivos.

“Si sigue existiendo, en 300 000 años la especie humana será mucho menos agresiva”

Durante muchos años, el enfoque de Wrangham fueron los chimpancés y los bonobos. / Alexander Georgiev

En su novela Al este del Edén, el escritor estadounidense John Steinbeck reflexiona sobre la naturaleza del comportamiento humano: “Los seres humanos están atrapados (…) en una red de bien y mal. Un hombre, después de haber sacudido el polvo y las astillas de su vida, solo se quedará con las preguntas duras y limpias: ¿Fue bueno o fue malo? ¿He actuado bien o mal?”.

La naturaleza humana es uno de los grandes misterios de nuestra especie. ¿Nacemos buenos o malos, o nos convertimos en ello? Este dilema ha estado presente a lo largo de siglos de literatura y exploración científica. En última instancia, se remonta a cuestiones de antropología.

En su libro, el antropólogo profundiza en cómo la agresión ha moldeado a los humanos para ser tan amables y, al mismo tiempo, capaces de crueldad

En su libro La paradoja de la bondad, el primatólogo británico Richard Wrangham (1948) intenta responder a esta pregunta eterna, analizando a los humanos como una especie autodomesticada, es decir, una especie que ha evolucionado a través de un proceso de reducción en la propensión a la agresión reactiva. El antropólogo, actualmente profesor de la Universidad de Harvard (EE UU), profundiza en cómo la agresión ha moldeado a los humanos para ser tan amables, educados y amigables, y, al mismo tiempo, capaces de crueldad.

Durante muchos años, el enfoque de Wrangham fueron los chimpancés y los bonobos. Una vez que encontró similitudes entre ellos y en la comparación entre el lobo y el perro, comenzó a pensar más en los humanos desde esa perspectiva. Así nació la idea de los humanos como un ejemplo de autodomesticación.

¿Los humanos nacemos intrínsecamente buenos o malos?

Una de las cosas que más me ha gustado de escribir este libro es haberme alejado de la noción de que los humanos son una especie típicamente buena o típicamente mala. Creo que lo emocionante de la ciencia que describo en La paradoja de la bondad es que ahora podemos ir más allá de esas dos opciones, e incluso más allá de decir que somos ambos a la vez. Porque ahora podemos decir por qué somos ambos.

Los humanos varían. Hay individuos en el extremo psicopático de la personalidad y otros en el extremo opuesto que son particularmente sensibles a ser acusados de mal comportamiento

Ahora bien, los humanos varían. Hay individuos que se encuentran hacia el extremo psicopático de la distribución de la personalidad y hay individuos en el extremo opuesto que son particularmente sensibles a ser acusados de mal comportamiento. Es útil pensar en la susceptibilidad a las tendencias de agresión proactiva o reactiva en términos de variación individual. Y parte de esa variación se debe a nuestra crianza.

Hay todo tipo de complicaciones, pero el panorama general es que todos nosotros tenemos una tendencia a protegernos con la agresión reactiva y a aprovecharnos de los demás con la agresión proactiva.

La división de un grupo de chimpancés provoca una ‘guerra civil’ entre antiguos aliados

La división de un grupo de chimpancés provoca una ‘guerra civil’ entre antiguos aliados

¿Qué son la agresión proactiva y la reactiva?

La agresión proactiva es una agresión planificada donde los individuos no necesariamente tienen emociones fuertes. Simplemente están ideando un plan para lograr un objetivo determinado, como atacar para robar.

La agresión reactiva es impulsada por un arrebato en el que ni siquiera piensas necesariamente. Alguien te irrita, te alarma o te amenaza, y reaccionas violentamente. En lo que respecta al comportamiento animal o humano, se sabe bastante sobre este tipo de agresión y su relación con la testosterona, por ejemplo, y el hecho de que ocurre más en hombres que en mujeres o que es más fácilmente provocada y estimulada por el alcohol.

La agresión proactiva es, en muchos sentidos, mucho más importante para los humanos y, sin embargo, se discute menos en biología

La agresión proactiva es, en muchos sentidos, mucho más importante para los humanos y, sin embargo, se discute menos en la biología de la agresión. La historia del libro es, en gran medida, la historia de cómo la separación de estos dos tipos de agresión da lugar a la comprensión de nuestra extraordinaria combinación de ser tan tranquilos, tan gentiles y, sin embargo, capaces de una violencia terrible.

¿Está la agresión proactiva más estrechamente relacionada con ser una ‘mala persona’?

Sí, creo que eso es totalmente correcto. Perdonamos mucho la agresión reactiva. Entendemos que la gente pierda la calma cuando se le provoca lo suficiente y que luego se arrepienta. Y pensamos que eso es muy perdonable en comparación con la agresión proactiva.

No hay nada que nos desagrade más que alguien que acecha a otra persona o que tiene un plan para atacar deliberadamente a otros. En general, pensamos en las personas que llevan a cabo agresiones proactivas como malvadas.

¿Podríamos hablar universalmente de lo que es bueno o malo, dado que cada sociedad moldea su moral según la cual construimos nuestro comportamiento?

La forma de pensar en el significado del bien y del mal es que no es realmente una característica de nuestra especie. Es una característica de nuestra comunidad. Y lo que está bien y lo que está mal es lo que se considera correcto según el grupo dominante en el colectivo de personas. Aprendemos nuestra moral de las personas que controlan la ley en última instancia. Y las personas que tienen el control de la ley son las que finalmente tienen el monopolio del uso legítimo de la violencia.

No hay absolutos en lo que está bien y lo que está mal. Depende de tu sociedad particular y de las personas que controlan la ley

El gran sociólogo Max Weber dijo que esta era una forma de pensar sobre el Estado. En sociedades de pequeña escala, los ancianos varones tienen el uso legítimo de la violencia. Pueden organizar la ejecución de alguien que es excesivamente violento, utilizando a menudo la agresión proactiva para detener a alguien que es reactivamente agresivo.

Por lo tanto, lo que es correcto o bueno para una comunidad puede ser incorrecto para otra. Las comunidades han convergido en todo un conjunto de decisiones morales. Pero todos sabemos que hay diferencias muy importantes en las sociedades, como la actitud hacia el aborto.

Y estos asuntos ilustran el hecho de que no hay absolutos en lo que está bien y lo que está mal. Depende de tu sociedad particular y de las personas que controlan la ley.

En su libro toca el tema de la violencia de género. ¿Es un ejemplo de agresión reactiva o proactiva?

La violencia de género ciertamente no se restringe a una sola forma de agresión. Hay hombres que son muy propensos a perder la paciencia rápidamente. Pero también hay esposos que son fríos en sus emociones y luego producen formas muy peligrosas de violencia hacia la esposa, tal vez incluso el asesinato.

Y es en el ámbito de la violencia de género donde la distinción entre agresión proactiva y reactiva ha resultado ser bastante útil desde un punto de vista diagnóstico. Si el trabajo del Estado es proteger a las mujeres de la violencia de género, resulta que los hombres que son proactivamente agresivos son mucho más peligrosos desde el punto de vista del asesinato que los hombres que son reactivamente agresivos.

¿Nuestra especie sigue pasando por un proceso de autodomesticación?

Somos una especie que todavía está muy en proceso de cambio. Y no podemos saber si continuaremos o no en la dirección de la autodomesticación. Pero si las tendencias continúan como hasta ahora, seguiremos reduciendo nuestra propensión a la agresión reactiva.

En todos los países, las prisiones están llenas de hombres reactivamente violentos. Y en prisión, la probabilidad de tener hijos se reduce. Cuanto más larga sea la estancia, más probable es que no formes una familia. Por lo tanto, esa es una selección continua contra los hombres que son reactivamente agresivos.

Pero si las tendencias continúan como hasta ahora, seguiremos reduciendo nuestra propensión a la agresión reactiva

Por otro lado, uno de los criterios principales de la psicopatía es no tener conciencia moral, no actuar de acuerdo con una conciencia interna del sentido del bien y del mal. Bueno, los animales son así. Nuestros antepasados eran así en algún momento.

El argumento en La paradoja de la bondad es que fueron así hasta hace unos 300 000 años. Y luego hubo una selección contra las personas que eran psicopáticas. Así que esa es otra razón para pensar que estamos, de hecho, en medio de un estado de selección evolutiva contra la tendencia a la agresión reactiva.

Y supongamos que miramos hacia el futuro tanto como podemos mirar hacia el pasado, al comienzo del Homo sapiens hace 300 000 años: si todavía estamos vivos, creo que nuestra especie será mucho más relajada, mucho menos reactivamente agresiva.

El punto más álgido de la violencia entre humanos habría ocurrido hace unos 6.000 años

El punto más álgido de la violencia entre humanos habría ocurrido hace unos 6.000 años

A nivel personal, ¿se considera optimista o pesimista sobre el futuro de nuestra especie?

Empecé a estudiar chimpancés con Jane Goodall. Y Jane Goodall, en sus últimos 20 años, escribió una serie de libros, seis libros, y todos tenían la palabra ‘esperanza’ en el título, comenzando con un libro llamado Gracias a la vida (Reason for Hope). Y creo que ella tiene razón.

Ella dice que, aunque la vida puede ser muy difícil a veces y sufrimos retrocesos tristes en las esperanzas políticas que podamos tener para la especie, somos, no obstante, una especie muy inventiva. Y nos estamos moviendo en la dirección correcta. Así que insistiré en ser optimista.

Fuente: SINC
Derechos: Creative Commons
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