
Durante la presentación se subrayó que la “invisibilidad estadística” de las personas con discapacidad limita tanto el diagnóstico como el diseño de políticas educativas pertinentes. Frente a ello, el SIRIED, desarrollado en el marco de la Red Intergubernamental Iberoamericana Cooperación para la Educación de Personas con Necesidades Educativas Especiales (RIINEE), busca aportar evidencia para mejorar la disponibilidad, comparabilidad y uso de datos de esta parte de la población de la región.
Los resultados evidencian avances en acceso, pero también desigualdades significativas en las trayectorias educativas. La asistencia es baja en la educación inicial (44,6 %), aumenta en primaria (85,2 %) y disminuye nuevamente en secundaria (76,5%), lo que refleja desafíos como el ingreso tardío y la limitada detección temprana de la discapacidad. Aunque la mayoría de los estudiantes con discapacidad asiste a establecimientos de educación regular (lo que da cuenta de progresos hacia la inclusión), el porcentaje de escuelas que efectivamente los recibe sigue siendo limitado, y no todas cuentan con las condiciones adecuadas para una inclusión plena.
El informe también advirtió que los estudiantes con discapacidad enfrentan mayores niveles de repitencia, sobreedad y abandono que sus pares sin discapacidad. Se estima que uno de cada siete abandona la escuela cada año, una situación que se acentúa en la educación secundaria superior. Asimismo, el documento contiene información acerca de las dificultades estructurales para sostener trayectorias educativas completas e identifica brechas de género, con desventajas más marcadas para las niñas con discapacidad en acceso, permanencia y progresión educativa, lo que subraya la necesidad de enfoques interseccionales.
Como parte de la participación de la UNESCO en el congreso, la coordinadora de la Red RIINEE en la Oficina Regional de la UNESCO en Santiago, Jerónima Sandino, condujo el taller “Incidir con evidencia: SIRIED, datos para una educación inclusiva”, enfocado en el uso estratégico de esta información para influir en políticas, prácticas y decisiones públicas. El objetivo fue fortalecer las capacidades de quienes participaron para complementar sus narrativas personales o institucionales con evidencia transformando la información en argumentos persuasivos que impulsen cambios concretos.
Entre las conclusiones de los espacios de trabajo destacó que, si bien todos los países de la región han avanzado en marcos normativos que reconocen el derecho a la educación inclusiva, persisten brechas importantes en su implementación, especialmente en infraestructura accesible, formación docente y apoyos educativos. Asimismo, se subrayó que herramientas como el SIRIED son claves para visibilizar estas brechas y fortalecer políticas educativas inclusivas basadas en evidencia.
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