En España, el 54,4 % de las personas mayores de 50 años tiene osteopenia y un 10,7 %, osteoporosis. Se trata de una enfermedad silenciosa ya que no presenta síntomas hasta que se produce la primera fractura. Es una patología crónica y progresiva que, según los expertos, está infradiagnosticada.

La osteoporosis es una enfermedad que puede avanzar durante años porque no duele ni genera molestias evidentes. Sin embargo, una vez que ocurre la primera fractura la calidad de vida de las personas afectadas empeora notablemente.
Según un estudio publicado en Nature en 2025 por investigadores españoles dentro del proyecto OsteoSER, el 54,4 % de los españoles de más de 50 años padece osteopenia y el 10, 7 % tiene osteoporosis, con una mayor prevalencia entre las mujeres.
La osteopenia es la fase previa de la osteoporosis y surge a medida que nuestro organismo va ‘gastando’ su masa ósea
“La osteopenia es la fase previa de la osteoporosis y surge a medida que nuestro organismo va ‘gastando’ su masa ósea. En esta fase es cuando ocurren la mayoría de las fracturas por fragilidad”, incide.
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Un proceso silencioso
De hecho, otra investigación de 2025, publicada en Medicina general y de familia, apunta que el 80 % de las personas con alguna fractura por fragilidad no tiene un diagnóstico previo de osteoporosis y que al menos la mitad de estas roturas ocurren en casos con valores densimétricos de osteopenia.
Los expertos consideran que, en la actualidad, el acercamiento clínico se centra en el abordaje de la osteoporosis y descuida etapas previas como la osteopenia o la reducción de la calidad ósea. Además, la mitad de los pacientes abandona el tratamiento durante el primer año y que podrían influir otro tipo de factores individuales como el tabaquismo o el sedentarismo.
El 80 % de las personas que tienen alguna fractura por fragilidad no tiene un diagnóstico previo de osteoporosis
A esto, Ordás añade que el desconocimiento de la enfermedad podría hacer que la gente no se hiciera los controles necesarios. “El problema es que no asociamos esta enfermedad con las fracturas por fragilidad, y que cuando lo hacemos, ya es demasiado tarde”, argumenta.
“Una vez ha debutado, la probabilidad de sufrir nuevas fracturas en otras localizaciones suele ser una espiral difícil de detener”, insiste. El traumatólogo valora que muchas personas solo ven los efectos de esa rotura, cuando en realidad deberían pensar en sus causas.
Cuando ya es demasiado tarde
La Organización Mundial de la Salud considera como fractura por fragilidad la provocada por traumatismos que serían insuficientes como para romper un hueso sano; un signo claro que podría indicar pérdida de densidad y calidad ósea.
El Registro Nacional de Fracturas de Cadera de 2023 sugiere que una fractura de perfil osteoporótico es uno de los factores riesgo más importantes para la aparición de nuevas roturas, sobre todo durante el primer año.
Una fractura de perfil osteoporótico es uno de los factores riesgo más importantes para la aparición de nuevas roturas
Es más, después de una primera fractura vertebral se incrementa de 7 a 10 veces el riesgo de sufrir una nueva y entre 2,8 a 4,5 veces el riesgo de una rotura de cadera. Según cuenta Ordás, lo que ocurre con la primera rotura es que solo se ve la ‘punta del iceberg’.
“Si sufrimos una fractura por fragilidad podríamos haber tenido otras cuatro, lo que pasa es que, por azar, nos hemos caído (ejemplifica) con la mano extendida y nos hemos roto la muñeca”, afirma. Pero, si nos hubiésemos caído sobre el tren inferior, nos podríamos haber roto la cadera con toda seguridad. La cuestión aquí es que el riesgo aumenta porque la osteoporosis ya está establecida”, apunta.
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Incidencia en mujeres
Por otro lado, el experto señala que la osteoporosis es un proceso que incorpora causas tanto fisiológicas, como las hormonas sexuales o la edad, y fisiológicas, como los hábitos de vida y el deporte.
Sin embargo, explica que hay poblaciones que pueden sufrir más su incidencia en el futuro, como en el caso de las mujeres, debido a los efectos de la menopausia y la caída de la producción de estrógenos. En hombres, detalla, “la producción de hormonas sexuales aminora más tarde, por lo que se tiende a sospechar de osteoporosis 10 y 15 años más tarde que ellas”.
En 2022, la prevalencia global de esta condición fue del 19,7 %, pero para 2030 se estima que el número de personas afectadas sea de 263 millones, de las cuales 154 millones serían mujeres, según un estudio publicado este año en la revista Menopause, Asimismo, este trabajo avisa que esta enfermedad podría resultar mortal en mujeres posmenopáusicas y aumentar el riesgo de muerte en un 47 %.
La caída de los niveles de estrógeno acelera la reabsorción ósea e inhibe su formación
Esto se debe a que la caída de los niveles de estrógeno acelera la reabsorción ósea e inhibe su formación, lo que conlleva una rápida disminución de su densidad mineral –sobre todo en la región femoral– y aumenta el riesgo de fracturas.
Hasta ahora, la mayoría de las investigaciones se han centrado en la asociación entre la baja densidad ósea y sus consecuencias adversas, pero hay una falta de estudios que examinen si el aumento de la densidad en mujeres posmenopáusicas puede reducir el riesgo de muerte.
En definitiva, la osteoporosis es una enfermedad crónica silenciosa e infradiagnosticada, pero Ordás señala que existen muchos métodos para paliar sus consecuencias. Entre ellos, aconseja tener un buen estilo de vida, especialmente con el aumento de actividad física y los ejercicios de fuerza; y cumplir con la medicación.


