El abuso y mal uso de antibióticos permite a las bacterias desarrollar mecanismos de defensa 

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Pablo Jarrín-V, C. Alfonso Molina y Gabriela N. Tenea, investigadores del Instituto Nacional de Biodiversidad (INABIO), Universidad Central del Ecuador y Universidad Técnica del Norte, respectivamente, en el Capítulo 6, titulado “Public Health”, del libro internacional One Health Concepts and the Aquatic Ecosystem (CABI, 2025), examinan los riesgos de la resistencia antimicrobiana (AMR), un fenómeno considerado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una de las mayores amenazas para la salud global del siglo XXI. 

En el texto, los investigadores desarrollan un análisis integral sobre la evolución, transmisión y consecuencias económicas de la resistencia antimicrobiana, fenómeno que ocurre cuando bacterias, virus, hongos y parásitos desarrollan mecanismos que les permiten sobrevivir al uso de antibióticos.  

Según los autores, el abuso y mal uso de antibióticos en la medicina humana, la producción animal y la agricultura han acelerado este proceso, comprometiendo la eficacia de tratamientos esenciales, además que las bacterias se adaptan a los antibióticos mediante mutaciones genéticas y transferencia horizontal de genes. 

La investigación incluye, además, un análisis global con datos actualizados que muestran la magnitud del problema. Según los estudios citados, entre el 70% y el 80% de los antibióticos producidos en el mundo se destinan a la ganadería, avicultura y a la acuicultura. Esto significa que, por cada kilogramo de carne o pescado producido, se usan dosis considerables de antimicrobianos, muchas veces como medida preventiva y no terapéutica. 

En este sentido, se estima que las pérdidas por resistencia antimicrobiana podrían alcanzar los 5,2 billones de dólares hacia 2050, con una reducción del 11% en la producción pecuaria en los países de ingresos bajos.
En paralelo, los costos de atención médica en humanos ya superan los 55 mil millones de dólares anuales en algunos países desarrollados. 

Y detrás de los números, de acuerdo a la publicación, hay vidas humanas: más de 4,9 millones de muertes en 2019 estuvieron relacionadas con infecciones resistentes a antibióticos, según datos de la revista The Lancet citados en el capítulo. Por ejemplo, los investigadores citan experimentos donde Escherichia coli desarrolló resistencia a varios antibióticos en menos de 48 horas.  

Durante décadas, los antibióticos fueron símbolo del progreso médico, y gracias a ellos, enfermedades antes mortales se volvieron tratables, y tanto la medicina humana como la veterinaria mejoraron la calidad de vida en todo el planeta. Sin embargo, en la actualidad las bacterias se adaptan a los antibióticos mediante mutaciones genéticas y transferencia horizontal de genes, es decir, compartiendo fragmentos de ADN entre sí como si intercambiaran herramientas de supervivencia, y un ejemplo de ello son experimentos hechos en Escherichia coli, que desarrolló resistencia a varios antibióticos en menos de 48 horas.  

Frente a esta situación, los investigadores proponen fortalecer la vigilancia microbiológica, mejorar la regulación del uso de antimicrobianos, promover alternativas biotecnológicas, como el uso de probióticos, prebióticos y bacteriófagos, e impulsar políticas públicas que integren la salud humana, animal y ambiental bajo el enfoque de Una Sola Salud” (One Health). 

La participación del INABIO en esta publicación es un aporte a la iniciativa que lidera el Laboratorio BIOGEM de la Universidad Técnica del Norte. La colaboración con la UTN y la Universidad Central del Ecuador es un ejemplo de cooperación interinstitucional, una fórmula clave para fortalecer la investigación nacional y visibilizarla ante la comunidad científica internacional. 

El estudio completo lo encuentra aquí: https://www.cabidigitallibrary.org/doi/book/10.1079/9781800623248.0000 

 www.EcuadorUniversitario.Com

 

 

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