Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) cada 40 segundos se suicida una persona en el mundo. Esta causa de muerte se ha constituido como un grave problema de salud pública, especialmente en los grupos etarios más jóvenes. Por ello, investigadores del Centro de Investigación en Salud Pública y Epidemiología Clínica (Cispec) de la UTE han realizado un análisis de las tendencias de suicidios entre 1997 y 2016 para visibilizar la creciente problemática en Ecuador.
“El suicidio es la segunda causa de mortalidad en adolescentes ecuatorianos y lo más preocupante es que existe una tendencia creciente en todo el país”, comentó Solange Núñez, investigadora del Cispec y co-autora del estudio. Los objetivos de este trabajo fueron identificar las tendencias temporales entre los periodos de 1997 y 2016, métodos más comunes y dónde están localizadas las zonas más afectadas.
Para ello, los académicos utilizaron los registros de defunción del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) del Ecuador. Identificaron 3.824 suicidios en niños y adolescentes entre 10 y 19 años, que dividieron en dos grupos de estudio de 10 a 14 y 15 a 19 años.
“El periodo de tiempo que escogimos tiene una razón de ser. Decidimos iniciarlo en 1997 ya que en el país se desencadenaron varias crisis socioeconómicas resultando en una migración masiva a finales de la década. Buscábamos identificar si existen patrones y cuáles han sido los momentos más críticos en estos 20 años”, agregó la investigadora.
Este análisis de la evolución del suicidio juvenil lanzó información, que los investigadores consideran, “valiosa y preocupante”. El resultado principal es que las tasas de suicido en adolescentes se han incrementado significativamente en este periodo, especialmente en las zonas rurales.
En el grupo de 10 a 14 años, hombres y mujeres, se registra un incremento de aproximadamente 6% en zonas rurales, en comparación con un 2% en aéreas urbanas. Mientras que en el grupo de 15 a 19 años, los más afectados son los hombres en zonas rurales con un incremento del 5%. En promedio, la distribución por género es pareja (50/50).
No existen políticas ni programas específicos
“El problema se agrava al no existir políticas ni programas específicos establecidos para prevenir las muertes”, señaló Núñez. Al 2014, solo el 1.2% del presupuesto del Ministerio de Salud Pública del Ecuador estaba destinado a la salud mental, del cual el 60% se destinaba a hospitales psiquiátricos. A su vez, en el mismo año, existían 270 psiquiatras para todo el país; de los cuales solo cinco atendían en la Amazonia.
Una cifra importante que se relaciona con el segundo resultado clave de la investigación es la concentración de la mayoría de casos en las provincias amazónicas y el austro andino del Ecuador. Mientras que los métodos más comunes complementan estos resultados, ya que son envenenamiento con productos comúnmente encontrados en al agro y el estrangulamiento.
Una de las hipótesis para explicar esta concentración espacial, según los autores, son la mayor susceptibilidad al suicidio identificada en poblaciones indígenas, especialmente significativas en la Amazonia. Mientras que la migración y las rupturas familiares pueden explicar la problemática en el sur del país.
“Estas son solo ideas que hemos lanzado, pero es necesario realizar más investigaciones en el campo de la salud y las ciencias sociales para explicar e identificar las razones de las altas tasas de suicidio en estas zonas”, concluyó la investigadora.
Con este aporte, la UTE espera que las entidades públicas y privadas encargadas de la salud pública, consideren necesario realizar estrategias de prevención y apoyo focalizadas en las poblaciones más afectadas.
Para revisar la investigación completa ingrese a: https://bit.ly/2zsEFYJ
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