El aumento de la temperatura marina fruto del cambio climático favorece a la bacteria Vibrio vulnificus en aguas salobres. Sin embargo, el personal experto pide calma: el baño en el Mediterráneo es seguro para la población sana y el riesgo de infección es muy bajo.

Las recientes informaciones europeas sobre el calentamiento del mar y la expansión estacional de bacterias del género Vibrio han aumentado el interés social por Vibrio vulnificus, una especie conocida en los medios como la ‘bacteria carnívora marina’. Sin embargo, el personal experto pide calma en el caso del Mediterráneo, donde advierten de que el baño es “seguro para la población sana y el riesgo es muy bajo”.
V. vulnificus es un patógeno zoonótico, capaz de causar enfermedad tanto en animales acuáticos como en el ser humano
El grupo de investigación PAFZP (Patógenos en Acuicultura: Patógenos de Peces y Zoonóticos) de la Universitat de València, dirigido por la catedrática Carmen Amaro, estudia desde hace décadas V. vulnificus como patógeno zoonótico, capaz de causar enfermedad tanto en animales acuáticos como en el ser humano.
Sus trabajos recientes han permitido detectar y caracterizar esta bacteria en el ecosistema de la Albufera de València, una laguna costera de agua salobre, y en puntos costeros influenciados por la conexión entre aguas continentales y marinas.
El Mediterráneo occidental, afectado por las olas de calor marinas
Casos graves poco frecuentes
V. vulnificus se considera una especie patógena, aunque no todas sus cepas tienen la misma capacidad de causar enfermedad. Solo aquellas que reúnen una combinación adecuada de genes de virulencia pueden producir infecciones graves en el ser humano.
Estas cepas pueden infectar a través de heridas o ingestión de marisco infectado crudo o poco cocinado
Los casos graves son poco frecuentes y afectan principalmente a personas con uno o más factores de riesgo, como enfermedades hepáticas (hepatitis crónica, cirrosis u otras hepatopatías), diabetes, hemocromatosis u otras alteraciones del metabolismo del hierro, inmunosupresión o edad avanzada.
El Mediterráneo abierto tiene una salinidad elevada, en torno a 38 por mil, superior al rango favorable para la proliferación de V. vulnificus. No obstante, las zonas de mezcla entre agua dulce y agua marina (lagunas costeras, golas, desembocaduras, acequias, surgencias, puertos y puntos de conexión con humedales) pueden generar microambientes salobres más favorables, especialmente durante el verano.
“El mensaje no debe ser alarmista. Bañarse en el Mediterráneo no supone un riesgo general para la población sana, pero sí es recomendable reforzar la vigilancia ambiental, informar a los profesionales sanitarios y promover medidas preventivas en personas vulnerables: evitar el baño con heridas abiertas, proteger cortes o lesiones cutáneas y evitar el consumo de ostras o marisco crudo en grupos de riesgo”, recomienda el equipo de especialistas de la UV.
