
Como parte de su compromiso con la equidad y con motivo del Día Internacional de la Mujer, UNESCO IESALC presenta las conclusiones preliminares del estudio multinacional De la evidencia a la práctica: perspectivas de un estudio multinacional sobre la violencia de género en la educación superior. La investigación, realizada en colaboración con la Sección de Educación para la Inclusión y la Igualdad de Género, la Sección de Salud y Educación y la Oficina Regional para África Austral, abarca 25 instituciones de educación superior (IES) en Cuba, México, Zambia y Zimbabue, y recoge las voces de 13.691 participantes, incluidos estudiantes y personal académico.
El análisis preliminar indica que la violencia de género (VG), concretamente el acoso psicológico y sexual, está muy extendida. La falta de denuncias sistemática, agravada por una prevención institucional inadecuada, sigue siendo un obstáculo fundamental. Las instituciones de educación superior deben dar prioridad urgentemente a vías de denuncia más sólidas, estrategias de prevención robustas y sistemas de apoyo centrados en las víctimas, según informa el equipo de investigación.
Magnitud del reto: prevalencia y seguridad
El estudio muestra una alarmante prevalencia de la violencia de género en los campus universitarios. Mientras que en Cuba y México, 1 de cada 3 encuestados declaró haber sufrido algún tipo de violencia de género, la cifra asciende a más de la mitad de los participantes en Zambia y Zimbabue.
Las principales conclusiones relativas a la percepción de la seguridad son las siguientes:
- Percepción del riesgo: aunque la mayoría se siente segura durante el día, las mujeres declaran sentirse mucho más vulnerables por la noche o cuando están solas en el campus.
- Tipos de violencia: Existe una alta prevalencia de violencia emocional. Las mujeres tienden a sufrir más formas de abuso sexual, mientras que los hombres denuncian predominantemente violencia física.
- Abusos y obstáculos para denunciar
Los datos preliminares identifican patrones claros en cuanto al origen de la violencia y las respuestas institucionales:
- Perpetradores: la mayoría son hombres, aunque se identificó a una proporción relevante de mujeres como responsables de maltratar a otras mujeres. Tanto los estudiantes como el personal son abusados con mayor frecuencia por sus propios compañeros.
- Silencio sistémico: casi dos tercios de las víctimas no denuncian los incidentes. Entre los estudiantes, existe una clara preferencia por confiar en sus compañeros en lugar de en las autoridades formales.
- Impacto: el estudio confirma que la violencia de género tiene consecuencias graves y directas en la salud psicológica de la comunidad universitaria.
«Estos resultados nos llaman a pasar de la teoría a la acción. No podemos hablar de calidad en la educación superior si no garantizamos espacios libres de violencia para todos», afirmó Daniele Vieira, miembro del equipo de investigación.
El informe final, que detallará las recomendaciones de políticas para los ministerios y las instituciones de educación superior, se publicará próximamente como parte de la estrategia global de género del Instituto.
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