Así lo manifiesta de forma categórica el consultor político Jorge León, en declaraciones a un importante medio de comunicación de la ciudd de Guayaquil. Él considera que el régimen debería derogar la liberalización del precio de los combustibles y no todo el Decreto Ejecutivo 883, pues eso fue lo que generó los reclamos.
León opina que si el Gobierno Nacional cede en su postura dará una señal de querer negociar y ganará “estabilidad en la gobernabilidad”.
Agrega que así podrá convocar a un diálogo que será respondido, y exponer la importancia de liberalizar los precios de los combustibles.
“De momento, anota, los puentes para el diálogo están rotos; hay una crisis política y de gobernabilidad”.
Sugiere que en las mesas de negociaciones no solo participen los manifestantes, sino también otros sectores como la academia, las cámaras de la producción y la Iglesia, para mejorar la propuesta gubernamental original.
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