Los sectores populares agudizan su exclusión y la clase media sufre un embate tremendo. Buena parte de ella va camino a la pobreza. El desempleo es el mayor flagelo. La pérdida de matrícula universitaria se anuncia como una hecatombe para el capital intelectual, técnico y científico del país. Profesores universitarios o de colegios privados y estudiantes, convertidos en vendedores a domicilio, anota en su columna semanal, Milton Luna, exministro de Educación e intelectual muy respetado.
Agrega que mientras, el poder intenta solo salvar empresas. No entiende que hay que salvar también la educación con becas y crédito blando para que los niños y jóvenes mantengan sus estudios.
Subraya que si la sociedad civil afronta uno de sus peores momentos, el Estado también. Su situación de histórico botín de las diversas élites que a su momento lo controlan, lo vuelve altamente vulnerable, precisa Milton Luna.
¿Hacia dónde vamos?
Si ayer sufrió un crecimiento anti técnico por razones clientelares, continúa, hoy padece de un recorte anti técnico por razones fiscales. Primer resultado, la debilidad de un aparato que debería servir para regular la sociedad y distribuir mejor la riqueza. Segundo, la percepción de estar en una película del viejo Oeste. Tiros por todos los lados, sin autoridad, sin estado, dominio de los malos y criminales. ¿Hacia dónde vamos?
Algunos círculos del poder lo saben y lo construyen. Para otros, la pregunta, con angustia, se levanta desde las entrañas, concluye.
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