Una red de monitoreo de fauna silvestre registró este felino en localidades ecuatorianas a alturas de hasta 2.600 metros, algo nunca visto en el país centroamericano. Un estudio asocia este fenómeno insólito a posibles pulsos migratorios, la incidencia del cambio climático o la inferencia humana en zonas más bajas.

La cuenca del Amazonas se ha convertido en el gran refugio de esta especie. / Depositphotos
Muchas de las culturas prehispánicas a lo largo del continente americano consideraban el jaguar (Panthera onca) una divinidad, pero su realidad actual ha sufrido un drástico cambio. La pérdida de hábitat, la cacería y la introducción de enfermedades a través de fauna doméstica han provocado que este felino haya perdido el 55 % de su territorio histórico desde Argentina hasta Estados Unidos. Se considera prácticamente extinto en EE UU, Uruguay y El Salvador, mientras que en Ecuador está catalogada como una especie en peligro de extinción. La cuenca del Amazonas se ha convertido en su gran refugio, donde habita el 89 % de su población total.
Un estudio de investigadores de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL), en Ecuador, ha registrado localizaciones de este animal por encima de los 2.000 metros sobre el nivel del mar. Los autores del artículo, publicado en la revista Mammalia, creen que podría ser parte de un “pulso” migratorio anterior no detectado, un fenómeno causado por los humanos en altitudes más bajas o la incidencia del cambio climático.
Un proceso migratorio, la crisis climática y el ser humano, entre las posibles causas de este fenómeno

Un jaguar registrado en la reserva Tapichalaca / UTPL
Las primeras imágenes que consiguió la red fueron del tapir, el sajino, venados y algunos pequeños mamíferos. No obstante, el sistema descubrió dos registros de jaguar a 2.300 y 2.600 metros en la reserva Tapichalaca (Zamora-Chinchipe) y en el Parque Nacional Río Negro-Sopladoram, respectivamente. Se tratan de altitudes nunca vistas en estos felinos. “El registro de 2.600 metros es una locura, el lugar está rodeado de páramo y bosque de ceja de montaña”, asegura Rodrigo Cisneros, experto en biología de la conservación, ahora en la Universidad Complutense de Madrid y coautor del artículo.
Cuatro décadas desde que las poblaciones de la reserva Tapichalaca vieran jaguares por última vez

Mapa del registro del jaguar / UTPL
En las poblaciones que une la reserva Tapichalaca hace más de 40 años desde que los vecinos vieron un jaguar por última vez, según señala Cisneros. Los paisajes y la biodiversidad sufrieron un gran impacto a causa de la “colonización y expansión ganadera, entre las décadas de los años setenta y ochenta”, añade. Además, aunque no existen registros, los vecinos de estas localidades aseguran que se realizó una gran matanza de jaguares.
El reto de la conservación
Ahora, el gran reto debe ser su conservación y para eso es indispensable “mantener poblaciones viables conectadas a través de áreas protegidas, recuperar tamaños poblacionales allí donde han sido eliminados y bajar la presión directa que supone la cacería”, explica Cisneros. No obstante, el investigador teme que estos planes queden sobre el papel.

Es indispensable mantener poblaciones viables conectadas a través de áreas protegidas


Mapa de pérdida de territorio histórico del jaguar en Ecuador. / UTPL
La situación es crítica porque “estamos tomando decisiones que afectan al paisaje sin saber siquiera cuáles son los vertebrados que habitan, sin hablar de hongos e insectos. Hemos demostrado la importancia del monitoreo articulado con gobiernos y actores locales. Podemos hacerlo, la cuestión es sostenerlo y que esa información sea considerada por los tomadores de decisión para asegurar tener esta biodiversidad y los beneficios que brinda para nuestros hijos, nietos y futuras generaciones”, concluye.
El felino más grande de América
Algunas culturas todavía asocian el jaguar con la fertilidad, el poder, la destrucción y la noche
Con un rugido que evoca al trueno, muchas culturas prehispánicas a lo largo del continente llegaron a considerar el jaguar como una divinidad, en ocasiones representado con forma humana. En su Historia del Nuevo Mundo, Girolamo Benzoni describe “un ídolo de barro en forma de tigre”, en referencia a este felino. A día de hoy, algunas culturas como los Waorani todavía lo asocian con la fertilidad, el poder, la destrucción y la noche.
Referencia
Griffith, D. et al., «New altitudinal records of Panthera onca (Carnivora: Felidae) in the Andean region of Ecuador» Mammalia