La misión permitió a los astronautas observar desde la órbita lunar una de las estructuras geológicas más enigmáticas del satélite. Las observaciones humanas directas aportan matices que no recogen las imágenes automáticas.

La tripulación de Artemis II logró un avance significativo al realizar un estudio directo de la cuenca Oriental de la Luna, lo que brindará información clave sobre esta estructura, formada hace unos 3 800 millones de años, durante un periodo en el que se cree que la Luna y la Tierra fueron impactadas por una intensa lluvia de asteroides y cometas.
El análisis de esta formación es de gran importancia, ya que permitirá comprender mejor la génesis de los cráteres en distintos planetas como consecuencia de impactos ligados a los movimientos del Sistema Solar
Kelsey Young, jefa de Ciencia y Exploración de la NASA de la misión, subrayó que el análisis de esta formación es de “gran importancia”, ya que permitirá comprender mejor la génesis de los cráteres en distintos planetas como consecuencia de impactos ligados a los movimientos del Sistema Solar.
Creada por un impacto de película
La cuenca Oriental es la mayor y más reciente formada al final del hipotético Bombardeo Intenso Tardío (LHB), que plantea que un cambio repentino en las órbitas de los planetas gigantes —Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno— desestabilizó el cinturón de asteroides y provocó que numerosos cuerpos se estrellaran contra los planetas interiores y sus satélites naturales, entre ellos la Tierra y la Luna.
Un asteroide de unos 64 kilómetros habría creado los tres anillos de la cuenca Oriental al expulsar al espacio una cantidad gigantesca de material que luego volvió a caer sobre la superficie lunar
Ese material habría ascendido a modo de maremoto hasta unos 100 kilómetros por encima de la superficie —más de once veces la altura del monte Everest— antes de colapsar y generar fallas tan profundas que atravesaron la corteza hasta alcanzar el manto lunar.
Posteriormente, el material habría oscilado de un lado a otro hasta asentarse en los dos anillos exteriores, mientras que el anillo interior se formó a partir del colapso de un pico central que no logró mantenerse estable.
Un nuevo hito
Aunque la cuenca ya había sido fotografiada por misiones no tripuladas, esta es la primera vez que su “magnificencia” ha sido observada directamente por el ojo humano, destacó Young.

Aunque la cuenca ya había sido fotografiada por misiones no tripuladas, esta es la primera vez que su magnificencia ha sido observada directamente por el ojo humano

La tripulación empleó el método de observación directa, que permite identificar colores y texturas sutiles que pasan desapercibidos para las cámaras.
“Los entrenamos para describir las cosas tal como las ven… para mantener este diálogo científico”, explicó la científica sobre el trabajo realizado por los astronautas a bordo de Orión.
En la misma línea, Jacob Bleacher, científico jefe de Exploración de la NASA, calificó de “extraordinario” escuchar a la tripulación describir las vistas contempladas durante el sobrevuelo del lunes.
Además, se espera que los astronautas hayan captado “miles de imágenes” de la cuenca Oriental. La misión había transmitido ya más de 50 gigabytes de imágenes y otros datos este martes.
Remolino lunar
Entre los otros objetivos de estudio figuró la cuenca Hertzsprung, un cráter de casi 650 kilómetros de ancho, muy erosionado, situado en la cara oculta de la Luna, que aporta información valiosa sobre la evolución de las formaciones lunares a lo largo del tiempo.
La tripulación examinó varias formaciones destacadas, entre ellas Reiner Gamma, una anomalía magnética candidata a futuros aterrizajes, y dos cráteres brillantes situados en la cara oculta de la Luna
Las descripciones visuales y las nuevas imágenes ayudarán a la NASA a afinar su conocimiento de la geología lunar y servirán de base para futuras misiones científicas y de exploración, con el objetivo de establecer una presencia humana sostenida en la Luna antes de emprender misiones tripuladas a Marte.
En el octavo día de la misión la tripulación también realizó experimentos sobre los riesgos de la radiación solar en el cuerpo humano.
Está previsto que el módulo Orión regrese el próximo viernes, cuando americe en el océano Pacífico frente a las costas de California.

