El Papa León XIV hizo este domingo, en el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes, un firme llamado a abandonar el pecado y los errores dentro de la Iglesia, e invitó a todos a arrepentirse y hacer penitencia.

El llamado de María a la conversión en su mensaje a Santa Bernardita “también atañe a la propia Iglesia en su peregrinación terrena. Debe tener el valor de comenzar por sí misma”, dijo durante la Misa del 27 de septiembre.

“Para sanar las heridas profundas, las infidelidades y los errores dolorosos que han ocurrido en su seno, debemos ponernos humildemente bajo la mirada purificadora del Señor. Reconocer nuestras propias faltas es esencial para nuestro crecimiento espiritual”, dijo el Pontífice.

León XIV tiene previsto reunirse más tarde este domingo con siete víctimas de abusos sexuales cometidos por sacerdotes en Francia.

Lourdes es un lugar especialmente significativo para ese encuentro privado, pues se encuentra entre los primeros santuarios que cubrieron las obras del P. Marko Rupnik, acusado de abusos sexuales y actualmente sometido a juicio en el Vaticano.

Los mosaicos de Rupnik que decoran la fachada de la Basílica del Rosario fueron cubiertos antes de la visita de León XIV y permanecerán así por tiempo indefinido, según el obispo local.

El Papa celebró la Misa en una pradera situada al otro lado del río Gave de Pau, frente a la gruta de las apariciones, durante el tercer día de su visita a Francia, que se desarrolla del 25 al 28 de septiembre.

Peregrinos de Francia y de todo el mundo se congregaron en la ladera cubierta de hierba y a lo largo de las calles del santuario. Algunos agitaban banderas o sostenían estandartes con imágenes sagradas. Varios peregrinos llegaron en sillas de ruedas. Según el Vaticano, unas 150.000 personas asistieron a la Misa.

El Santuario de Nuestra Señora de Lourdes es uno de los santuarios católicos más visitados del mundo. Fue construido en el lugar donde la Virgen María se apareció a Santa Bernardita en 1858. Lo visitan especialmente personas enfermas, que acuden a bañarse con el agua de su manantial, a la que se atribuyen propiedades curativas, o a beberla.

Jesús, dijo, es muy directo al llamar al arrepentimiento: “Como nos dice San Lucas: ‘Si no se arrepienten, todos perecerán’. Pero también amplía nuestro horizonte más allá de esta vida terrena, hacia el horizonte de la vida eterna”.

“¿Acaso la Virgen María no le dijo a Santa Bernardita: ‘No te prometo que serás feliz en este mundo, sino en el otro’?”, dijo León XIV.

El Papa señaló que podemos olvidar esto con frecuencia en una época y una sociedad centradas en el progreso y el bienestar material.

Jesús ya nos ha obtenido la vida eterna mediante su sacrificio, prosiguió, pero “el obstáculo para la gracia y la vida eterna —el único obstáculo para este amor— es el pecado”.

El Santo Padre llamó a todos a hacer penitencia, un acto de amor a Dios y a nuestros hermanos y hermanas “que no escuchan este llamado a la conversión y cuyos pecados los conducen hacia la muerte”.

“Queremos reparar las heridas que nuestros pecados han causado” al corazón de Dios, dijo.

Dirigiéndose a las numerosas personas enfermas, ancianas y con discapacidad presentes en la Misa, León XIV afirmó que su sufrimiento, si se vive con “espíritu de ofrenda”, puede participar “en la obra redentora que el mundo tanto necesita”.

“De este modo, ustedes están verdaderamente en el corazón de la Iglesia, y su papel es insustituible”, afirmó.

Artículo publicado originalmente en EWTN News. Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa.