EcuadorUniversitario.Com siente una gran admiración por el trabajo realizado por el Señor Doctor Mario Jaramillo al frente del rectorado de la Universidad del Azuay, la primera universidad evaluada y acreditada y ubicada en la Cateogoría «A» por el Consejo de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior (CONEA). En homenaje a tan Ilustre personalidad, EcuadorUniversitario.Com reproduce el artículo de Caroline Ávila Nieto.
!Gracias Mario!
Por : Caroline Avila Nieto
Reconocer y agradecer, son dos cualidades que nos ha dejado como legado quien fuera por veinte años Rector de la Universidad del Azuay. Muchos son los méritos de Mario Jaramillo, pero vale puntualizar unos pocos. El reto inicial fue la necesidad de convertir a la UDA en universidad diurna, convencido como él estaba que para asegurar la calidad, cualquier universidad que se respete y sea de prestigio debía mantener una planta docente con mayor dedicación. Otro de los retos era asegurar esa calidad. Fue pionera en la instauración de un sistema de evaluación a sus docentes, impensado en ese tiempo; esa política le ayudó a la UDA a obtener en el año 2006 lo que constituye su principal carta de presentación: ser la PRIMERA UNIVERSIDAD ACREDITADA DEL ECUADOR. Como dice siempre en sus discursos, “no es suficiente decir que tenemos calidad, hay que demostrarlo y en el sistema universitario lo único internacionalmente aceptado es la acreditación.” Luego de la UDA han venido universidades como la ESPOL, y otras de igual reconocimiento y calidad.
La declaratoria de Universidad con categoría A, que hiciera el CONEA en 2009, ratifica dos décadas de arduo trabajo por mantener lo que ha sido el norte de esta institución, pequeña, pero con un fuerte reconocimiento a su calidad académica en beneficio de sus estudiantes. Ellos son tal vez la principal muestra del trabajo de Mario Jaramillo. El respaldo de una universidad con reconocimiento y prestigio es sin duda una excelente carta de presentación de los estudiantes y la mayor satisfacción de su Rector.
Jaramillo ha sido conocido por sus maneras muy calmadas, austeras y reservadas. Quienes han tenido el privilegio de ser sus alumnos a menudo comentan de su habilidad pedagógica y su erudición en la cátedra, Afortunadamente las aulas seguirán contando con su presencia. La vida lo llevó a enfrentar el reto de la administración educativa a nivel superior y el Ministerio de Educación, pero siempre con el norte claro: volver al aula de clases.
“La sabiduría del Libro del Eclesiastés dice que hay un tiempo para cada cosa… Mi tiempo para la Universidad del Azuay ha sido largo y, creo que positivo.” Así inicia su última carta a la Universidad con la que introduce el informe de labores del año 2011. Un informe austero, como ha sido su vida en el rectorado, que no hace justicia a la cantidad de méritos en estos veinte años
Su frase al final del informe, solo reflejan la forma cómo ha conducido su vida y su trabajo “Decir gracias suena a muy poco, pero dicho desde el corazón expresa lo más profundo de mis sentimientos”. Somos nosotros quienes como ciudad, hacemos una pausa en nuestras vidas para decir ¡Gracias Mario!
Fuente: El Mercurio de Cuenca I-24-2012