Por: Dr. César Montaño Galarza
Rector de la Universidad Andina Simón Bolívar
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) cumplió 80 años, hoy la integran 193 países; los cumple en medio de graves conflictos en Ucrania, Irán y Gaza, tensiones entre potencias que traban al Consejo de Seguridad, y una IA que evoluciona más rápido que las reglas y acuerdos para gobernarla, así como el cambio climático y los Derechos Humanos. Todo indica que la ONU ha perdido relevancia para el mundo, sin embargo, continúa siendo la única institución con alcance global, un espacio donde todos los países pueden ser escuchados.
En los años sesenta, nuevos estados se integraron en la Organización, que se convirtió en plataforma que los proyectó con voz en la política internacional, posicionando temas como la cuestión palestina, y el apartheid en Sudáfrica. Luego de la Guerra Fría, la Asamblea logró mayor cooperación gracias al trabajo de diplomáticos de distintos orígenes enfocados en nuevos propósitos. El siglo XXI llegó para mover al poder internacional y multiplicar los escenarios; grupos de países como el G20 surgieron paralelamente para tratar intereses de las más grandes economías; también se puede nombrar al G7 y los BRICS, entre otros. Se han sumado otros tópicos que representan conflicto y desafío al mismo tiempo, como las crisis energéticas, pandemias, desarme nuclear, seguridad, migraciones forzadas, reforma institucional, todos cada vez más interrelacionados.
A pesar de recortes presupuestarios y cuestionamientos sobre su eficacia, la ONU continúa siendo un espacio irremplazable, para dialogar y expresar posiciones, aunque no ha sido efectiva resolviendo crisis.Sucede que las crisis son cada vez más globales, mientras que las respuestas políticas se fragmentan. Hoy la acción colectiva está detenida debido al choque de las grandes potencias y al retroceso del multilateralismo; mientras tanto, el poder muta, de uno definido por el poderío bélico y económico, a uno caracterizado por el control de la tecnología, la IA, los datos y sus usos.
Varias voces expertas postulan que la ONU no responde a los tiempos actuales, por lo que se la debe adaptar a través de una reforma institucional, sobre todo,respecto a la representación en el Consejo de Seguridad, y el veto; debe mejorar la eficiencia, combatir la burocracia y revisar los mandatos de autoridades, replantear las operaciones de paz hacia la diplomacia preventiva y la mediación, un nuevo liderazgo que priorice la paz, la cooperación y movilice recursos.
