DESEO

Un mundo sin banderas y sin fronteras,

políticos sin privilegios y con salario básico,

una Iglesia que viva en la pobreza como predica,

corruptos ahogados en vida de infelicidad eterna,

un mundo empresarial que deje de redistribuir hambre, dependencia y destrucción,

policías y militares reconvertidos en poetas y jardineros,

jueces que convivan con sus sentenciados,

que la explotación encadene a los explotadores,

que los miserables se atraganten con sus propias desdichas,

que las desigualdades sean compartidas,

 que las diferencias nos igualen

y que déspotas, asesinos y maltratadores se desintegren por y para siempre.

José M. Castellano

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