Problemas de vieja data que afectan a la educación superior

En el Ecuador  existe un sinnúmero de problemas de vieja data que afectan al sistema educativo y, especialmente a la educación superior, los cuales requieren de la acción decidida del Estado, de las IES y de los demás actores y fuerzas vivas de la sociedad para que, a través de diversos mecanismos y en una perspectiva de corto, mediano y largo plazo, se logren los acuerdos necesarios para resolverlos.

La más urgente tarea de la Universidad en los inicios de la segunda década del siglo XXI consiste en lograr que el inminente peligro de trivialidad y sometimiento que acecha a la institución académica se convierta en una oportunidad única de replantear sus fundamentos, sacar partido de la primacía del conocimiento sobre la producción en la nueva cultura globalizada y poner las nuevas tecnologías al servicio del florecimiento de la condición humana.

Por otro lado, los problemas deben ser tratados desde una perspectiva diferente que permita romper el círculo vicioso que perpetúa las inequidades y supere la visión reducida de los supuestos dilemas que se han hecho clásicos cuando se estudia el sistema. Se deben  hacer las preguntas correctas para  encontrar las respuestas correctas. Por ejemplo, ¿qué es más importante: el financiamiento a la oferta o a la demanda?; ¿investigación básica o investigación aplicada?; ¿limitar la autonomía a las instituciones o dar mayor autonomía para permitir a las instituciones una mejor adaptación al cambiante entorno que enfrentan?. ¿Necesitamos  formas de gobierno donde se expresen solo las fuerzas internas o con participación de sectores externos a la institución?; ¿vinculación de profesores de tiempo completo o profesores de cátedra?; ¿formación de los docentes en aspectos pedagógicos o formación en contenidos de las disciplinas?; ¿dedicación de los profesores a la docencia, a la investigación o a la extensión?; ¿formación en el pregrado con acento en la especialización o en la formación general?; ¿formación de ciudadanos o formación de profesionales?; ¿prioridad en mejoramiento de la calidad o en ampliación de cobertura? Muchas otras preguntas se pueden hacer.

Las respuestas y los acuerdos que se logren deben integrar los diferentes niveles educativos y servir de base para la formulación de políticas públicas y de Estado, para trascender las coyunturales de los gobiernos o de los funcionarios de turno.

Este reto conlleva un gran esfuerzo, no solo para el Estado Ecuatoriano, sino también para todos los actores y fuerzas vivas del país, que deben concertar políticas públicas para la Educación, que estén acompañadas de una decidida voluntad de cambio y de la asignación de los recursos necesarios.

Las universidades, y en general todas las instituciones de educación superior ecuatorianas, en diversos escenarios han expresado su voluntad de aumentar la cooperación interinstitucional para el fortalecimiento del sistema educativo, para la ampliación de la cobertura y el mejoramiento de la calidad. Así mismo, han llamado la atención acerca del carácter determinante de los fines y objetivos de la educación superior la cual debe atender a las cada vez más complejas demandas de diversos sectores sociales y no a intereses de grupos particulares.

Temas críticos de la educación superior ecuatoriana

La revisión de documentos, así como el análisis y discusión con diferentes actores, nos permite puntualizar que la educación superior es igualmente afectada por los problemas determinantes que padece el Ecuador como país.

1.- Incoherencia entre políticas, propósitos y metas nacionales con la educación superior

2.- Baja cobertura e inequidad en el acceso y en la permanencia en la educación superior

3.- Deficiente cultura de la  autoevaluación y autorregulación que no ha logrado penetrar a todas las instituciones de educación superior

4.- Bajo reconocimiento social y baja cobertura y calidad de la educación técnica y tecnológica

5.- Deficiente formación en competencias básicas superiores

6.- Baja calidad académica de los profesores y baja remuneración a la actividad académica de los docentes

7.- Baja producción científica y tecnológica en las instituciones de educación superior (IES) ecuatorianas y débil articulación con el sector productivo

8.-Inadecuada financiación de la educación superior

9.- Baja e inapropiada utilización de Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) en procesos académicos y administrativos en las IES

9.- Escasa internacionalización y ausencia de sentido propio de lo internacional

10- Débil articulación de la educación superior con la educación básica y media, con el sector productivo y con los problemas regionales y locales.

11.- Problemas de gobernabilidad y gestión como limitantes del desarrollo institucional. Sigue una larga lista.

Veamos lo que dice el Plan Nacional Para el Buen Vivir 2009-2013 (Plan Nacional de Desarrollo)

“La calidad de vida y progreso de un país independiente está ligado a la cobertura, calidad y pertinencia de la formación superior que brinda a sus ciudadanos y ciudadanas y a la inversión que realiza en ciencia, tecnología e innovación. La educación superior y la investigación asociada a ella deben concebirse como un bien público en tanto su desarrollo beneficia a la sociedad en su conjunto, más allá de su usufructo individual o privado.

Ecuador es uno de los países a nivel latinoamericano con menores coberturas en educación superior. En ese sentido, debe ser una prioridad aumentar el acceso a este nivel educativo. De la misma manera se debe garantizar igualdad de oportunidades para todos y todas, dado que el campo de la educación superior ha sido reproductor y no transformador, en sentido progresista, de la estructura de clases.

Es necesario que la educación superior se transforme en un verdadero mecanismo de movilidad social ascendente y de igualación de oportunidades en el Ecuador. Para ello, primero se debe promover un acceso en donde el nivel socioeconómico no constituya un impedimento para ingresar ya sea a través de becas, ayudas económicas, políticas de cuotas o créditos educativos. Esto, sin menoscabar la importancia de que operen criterios meritocráticos propios de la educación superior. Es decir, la mayor democratización que debe operarse en el acceso no debe ser leída en términos antinómicos con la mayor excelencia académica que debe asegurarse en la educación superior.

En relación a esto último, debe implementarse un sistema de nivelación que permita dar tratamiento a las desigualdades educativas existentes en los niveles inferiores. Como parte de la efectivización de la igualdad de oportunidades resulta indispensable auspiciar el acceso de primeras generaciones a la educación superior universitaria. Especial importancia habrá que prestar al control de las diferentes ofertas formativas involucradas en el conjunto de instituciones que integran el campo de la educación superior –universitaria y no universitaria-, a fin de que esta diversidad no involucre desigualdades en términos de calidad, ni suponga una lógica segmentadora y que reproduzca una sociedad injusta.

En este sentido, y dado el mandato constitucional de construir una economía social y solidaria, resulta indispensable revalorizar la educación superior no universitaria de la más alta calidad para formar profesionales que aporten al campo en la estructura productiva y al mismo tiempo aseguren condiciones de vida dignas y emancipadoras.

También se deben atacar otras formas de discriminación negativa producto de consideraciones de tipo religioso, cultural, étnica, etc., tanto en el acceso como en el proceso de formación de las y los estudiantes.

Si bien el acceso y la igualdad de oportunidades en este nivel educativo resulta una de las más importantes deudas sociales a saldar, igual o más empeño hay que colocar en la garantía de la excelencia académica, tanto en la enseñanza superior como en la investigación científica.

Es indispensable para ello garantizar la máxima objetividad, imparcialidad, y los más altos estándares para evaluar y acreditar a las instituciones de educación superior, sus programas y carreras.

Asimismo, se vuelve indispensable que las personas con más formación y más experiencia investigativa y en la docencia accedan a una carrera académica-investigativa.

Por otra parte, la investigación que se realiza en las universidades debe constituirse en uno de los principales puntales de la transformación de la economía extractivista y primario exportadora que tiene actualmente el Ecuador. En este sentido, y dado el rezago que tiene el país en investigación, debe ser prioridad de la cooperación internacional la transferencia tecnológica y de conocimientos que apunten a una satisfacción de necesidades básicas, más eficiente y con calidad, así como a la consolidación de la industria nacional. De la misma forma, toda inversión extranjera directa deberá ser portadora de tecnología y de conocimiento que puedan ser aprovechados por el Ecuador como parte de su desarrollo endógeno, sin estar sometido a condicionalidades y dependencias. Resulta indispensable ligar la investigación producida en las universidades a los institutos públicos de investigación, a fin de crear sinergias que permitan aportar valor agregado a la industria nacional. En este sentido, la investigación básica debe estar ligada a la investigación aplicada para la construcción de la industria nacional del país.

Dado que la biodiversidad es una de las principales ventajas competitivas, es prioritario que las universidades e institutos de investigación generen información a partir de esta riqueza natural, a través de investigaciones y ciencias básicas y aplicadas que pueda desarrollarse en armonía con su objeto. Las universidades desarrollarán, y siguiendo las potencialidades propias de cada región de planificación, entre otras acciones, bancos de semillas, de tejidos, germoplasma, ADN y material genético, que permitan conocer, clasificar, analizar, generar valor social agregado y resguardar el patrimonio natural del Ecuador.

En este marco, es fundamental contar con un banco de germoplasma, tejidos y ADN. De la misma forma, la construcción de una “biopolis” implica investigar todo aquello ligado a la producción, transformación y consumo de energías limpias y eficientes.

De igual manera, deberá ser política pública la inversión en talentos humanos que estudien prioritariamente en áreas específicas ligadas a las necesidades de desarrollo del país, a través de becas de cuarto nivel para estudios de maestría, doctorado y postdoctorado en universidades de primer nivel. Dentro del mismo campo, deben existir políticas concretas para evitar la fuga de cerebros así como acciones para repatriar a ecuatorianos altamente formados. En esta línea, el país deberá fomentar programas de movilidad estudiantil principalmente de cuarto nivel, de docentes e investigadores a nivel interregional e internacional en búsqueda de generar redes de intercambio y generación de conocimiento. Esto en el afán de fomentar para que las universidades tengan más profesores-investigadores a tiempo completo y con el mayor nivel académico, con el propósito de construir una universidad que a más de transmitir conocimiento también lo genere.

En el marco de la búsqueda de una educación superior pertinente y con responsabilidad social, es necesario recalcar la importancia de conformar universidades que desarrollen programas educativos acordes a las ventajas comparativas que tiene cada uno de los territorios donde se asientan, y en función de la estrategia de sustitución selectiva de importaciones, de satisfacción de necesidades básicas y de diversificación de exportaciones, exportadores y destinos mundiales.

Los actores del sistema de educación superior y del sistema educativo nacional deben realizar ingentes esfuerzos para garantizar la integralidad y coherencia de toda la oferta educativa nacional más allá de sus niveles y modalidades. En este marco, se deben diseñar políticas específicas para impulsar la educación, la formación y la capacitación a lo largo de toda la vida, con particular atención a la educación de adultos.

Finalmente, se debe garantizar la responsabilidad indelegable del Estado en la elaboración de políticas públicas para este ámbito, so pena de profundizar los gravosos procesos de privatización y mercantilización de la educación superior. Estas políticas deberán ser recogidas en un plan sobre el sistema de educación superior, ciencia, tecnología e innovación”.

Tareas pendientes de la universidad ecuatoriana

Una sociedad se considera desarrollada en la medida que tenga ciudadanos que logren superar la pobreza, no solo material sino también intelectual, humana y ética, pudiendo así poner en práctica su creatividad en todas las dimensiones de la vida, con respecto a la diversidad cultural y en una relación estrecha y armónica del hombre con la naturaleza.

Para lograr todo lo anterior las universidades deben enfrentar el desafío administrativo y financiero en la asignación y gestión de recursos nacionales e internacionales. Para ello deberá lograrse la vinculación y la complementariedad interuniversitaria ecuatoriana con el fin de optimizar los recursos disponibles para el desarrollo de la educación superior. Debe haber mayor cooperación académica en la investigación, la docencia y la extensión entre las universidades del país. Se debe modernizar e innovar la educación superior y la organización universitaria ecuatoriana, para lo cual es necesario su desburocratización; transparentar la ejecución del gasto e incrementar el beneficio social por recurso asignado, así como establecer programas equitativos de financiación para los estudiantes.

Es fundamental valorar que la fuerza de una Universidad no procede de sus recursos económicos ni de sus apoyos políticos. El origen de su potencia se halla en la capacidad que sus miembros tengan de pensar con originalidad, con libertad, con energía credora. Ciertamente, el fomento de tal disposición requeire unos imprescindibles medios materiales y un contexto favorable. Pero exige, sobre todo, que las personas que trabajan en la institución académica, o la apoyan con su ayuda y aliento, pongan en juego su capacidad de reflexión. Porque un peligro muy frecuente en todas las organizaciones es precisamente la falta de capacidad de reflexión, la pobreza que supone «hacer cosas» sin saber exactamente lo que se hace, o por qué se hace de ese modo concreto, sin evaluar su fecundidad, sin analizar consecuencias y posibles métodos de mejora.

Mejorar los mecanismos de difusión del pensamiento y del conocimiento ecuatoriano en los ámbitos político, social, cultural y económico generado en las universidades y fuera de ellas, para proyectar el quehacer universitario, aprovechando eficientemente los medios de comunicación e información, tales como radiofónicos, televisivos, impresos y electrónicos. Debe fortalecerse la capacidad tecnológica para enlazarse a redes de informática y telemática, mejorar procesos de ingreso a la educación superior de los estudiantes y del personal docente y administrativo.

Debe mejorar la capacidad instalada en general, incorporar los avances de la ciencia y la tecnología en todas las áreas del quehacer de la universidad y facilitar el acceso de los docentes y estudiantes a la tecnología en el proceso educativo; crear y aplicar instrumentos legales que regulen la carrera administrativa; practicar una cultura de calidad y rendición de cuentas en la comunidad universitaria y la sociedad, así como una buena práctica de la democracia que propicie la responsabilidad y la libertad académica.

Debe desarrollarse planes de mejoramiento institucional a partir de procesos de reestructura y reforma universitaria: flexibilizar los mecanismos de revisión, renovación e innovación de la oferta educativa, que genera un adelanto científico y tecnológico en todas las áreas del quehacer de la universidad; establecer la selección, evaluación y acreditación docente, tomando en cuenta planes estratégicos de formación y actualización de los profesores; fortalecer los valores en la educación superior que permita el desarrollo académico; armonizar los diversos contenidos, créditos y tiempos académicos en educación superior público – privado para las mismas carreras y grados académicos; institucionalizar el trabajo interdisciplinario y la formación de recurso humano con preparación integral para generar amplitud de la oferta estatal de postgrado.

En un reportaje especial, que publicaremos la próxima semana, veremos qué es lo que se ha hecho y se está haciendo para cambiar esta situación descrita.

2012 EcuadorUniversitario.Com

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