Por: Lic. Juan Cruz Albornoz, Msc

Qué inmensa expectativa despiertan estas dos palabras en quienes invertimos nuestras vidas con pasión en las labores nobles de una universidad.

Las universidades en el mundo dirigen sus virtudes intelectuales, imaginativas, creativas hacia fines siempre altruistas y trascendentes, como proveer a sus sociedades de los conocimientos necesarios para su desenvolvimiento humano individual y social; como también entregarles, para ello, la elite de profesionales que en todos las ámbitos del saber puedan interpretar las necesidades, resolverlas y reinventar cotidianamente mejores maneras de ser y de vivir en comunidad.

El Ecuador, una sociedad constituida históricamente por el aporte cultural de nativos, conquistadores y emigrantes, conforma con esfuerzo una identidad propia, en gran parte fundamentada en su territorio generosamente dotado de vida diversa, de paisaje, de una naturaleza inconmensurable, llena de vida por doquier y mucho por descubrir. Pero esta identidad territorial debe amalgamar también su identidad cultural: los hábitos de sus ancestros, su legado artístico, literario, tradicional y su espíritu trascendente.

La instancia universitaria, con una misión proyectada más allá de sus aulas de aprendizaje, de sus laboratorios experimentales, de sus largas horas de paciente búsqueda por descubrir conocimientos y transferirlos, debe satisfacer, de manera concomitante, las expectativas de educar; es decir, de conjugar los valores trascendentes, intelectuales y emocionales de los jóvenes confiados a su quehacer profesional, hacia la constitución de hombres nuevos poseedores de una cultura de Paz, equidad y respeto. Libres para utilizar su potencial reflexivo y redescubrir su propia naturaleza y su misión trascendente en la familia y en la sociedad.

Ecuador Universitario. Este título es una profunda invitación a la reflexión compartida entre educandos y docentes universitarios, en un momento en que todos nos sentimos llamados a encontrar las claves para la reconversión de la universidad ecuatoriana, sin perder la brújula de lo fundamental y trascendente, sin quedarnos en la horrible fase de cambio de los procedimientos, de estimar que lo anterior fue integralmente negativo, con la seguridad de que también los nuevos dirigentes políticos, que no son tampoco la panacea del conocimiento y de la verdad, incorporarán para sus decisiones a personas universitarias de elite que viertan con honestidad su experiencia y conocimientos y juntos hagan realidad, en un mediano plazo, una universidad ecuatoriana bien ubicada entre las universidades de América y del Mundo.

El Lic. Juan Cruz Albornoz, Msc, es profesor universitario, ex vicerrector de la Universidad Tecnológica Equinoccial (UTE), entre 1988 y 1993.

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