
Por: Dr. Gustavo Vega
Chiste, viene del onomatopéyico chiss, signo de silencio, porque los chistes se contaban a la sordina, así en murmullo o a sotto voce; chisme y chismoso vendrían a partir de la misma lógica lingüística. Broma –ese pariente cercano del chiste- parece provenir del griego bibrosko, que se traduce como devorar y ¡vaya que una buena broma es un bocado espiritual!
Nada más interesante que la palabra Esperpento, un género muy cultivado por el barbudo Valle Inclán – de la Generación del 98- para referirse al festín que producía para la comedia, un cuerpo humano proyectado sobre un espejo cóncavo: rechoncho e inverosímil, la imagen distorsionada era un poderoso instrumento en el drama cómico; textualmente dicho escritor decía: “Las imágenes más bellas en un espejo cóncavo son absurdas y el sentido trágico de la vida sólo puede darse con una estética sistemáticamente deformada”. Mientras el ingrediente indispensable de la Farsa es la violencia y la Parodia implica apropiarse de rasgos de otros y minimizar con hilaridad su importancia, la Sátira viene de satura, un platillo romano que traía picante en su condimento. El entremés, es un pequeño acto cómico entre actos y el Sainete, un fragmento delicado de humor popular.
Hoy día, hay clubes para todos los gustos y colores: se asocian los alcohólicos, los neuróticos, los ecologistas y los activistas, se organizan los filántropos y también las trabajadoras sexuales. Toby inauguró el primer club misógino para las tiras cómicas, en donde la Pequeña Lulú no entraría jamás a pesar de sus encantos. Las subculturas que les une a uno solo y común denominador, son una legión multiplicada en la actualidad. Desde hace un tiempo, quizás para espantar el aburrimiento existencial, el Club de Buda Sonriente tiene ya miles de entradas en el Internet. Los amantes del chiste, la broma, el sainete, la comedia, la ópera bufa, el esperpento y hasta los cachos crueles, refiéranse a: www.Budasonriente.com
El Chiste y su relación con el inconsciente, es un trabajo pionero de Freud, que ensaya calar en el hondo del alma. Las revistas semilaight siempre incluyeron compartimentos especiales sobre el humor: Humorismo militar y La risa, remedio infalible, aderezó siempre la revista The Readers Digest y hasta el Calendario Bristol integra unos cuantos chistes clisés en sus ediciones y presagios. Una revista de divulgación médica, no es la excepción: ha integrado un capítulo ágil bajo el título Ríase doctor, no sea malo. Octavio Paz ha dicho que el mexicano aprendió a reírse de la muerte para mofándose de ella, superar su miedo atávico. El bufón es la caricatura de la vida engreída y la ironía y el sarcasmo, la mejor venganza y un sucedáneo simbólico y feroz del homicidio real. Los contadores de cachos exhiben memorias prodigiosas y en serie, solo alimentadas por el reflejo condicionado de las carcajadas como entremés, entre cacho y cacho, durante las interminables noches de bohemia y francachela. Quizás se podrá prescindir de Eurípedes, pero no de Aristófanes, de Racine pero no de Moliere, de Byron pero no de Charles Chaplin, de Calderón pero no de Jardiel Poncela, de María Félix, pero no de Cantinflas, de Dávila Andrade o Carrera Andrade, pero no de Paco Estrella o el Omoto Albán, de Gabriel Cevallos García, pero no de su hermano Eduardo. Con seguridad estoy diciendo una barbaridad tras otra; varios solemnes se rasgarán las vestiduras del rigor y la gravedad y defenderán insípidos su aburrido y docto panegírico sobre los buenos autores serios; pero, dicho de otro modo, para no asustar a los iniciados en los personajes magnos, los grandes de las letras universales o nacionales, jamás habrían pasado a la posteridad, de no haber sazonado ellos ismos sus contribuciones serias, con la salsa picosa y picante del humor.
Con autorización del autor, tomado del libro: Cultura, Política y Globalidad
© 2012 EcuadorUniversitario.Com
![]()