Sin embargo, enfatiza el IESALC-UNESCO- el derecho a una enseñanza superior de calidad dista mucho de ser universal. Persiste un amplio abanico de desigualdades estructurales, muchas de las cuales se han puesto de relieve durante la pandemia de Covid-19. La discriminación social, las restricciones financieras, la limitada flexibilidad y pertinencia de la oferta de enseñanza superior, la desigual calidad de los proveedores y el desplazamiento de la población son algunas de las presiones que obstaculizan hoy el derecho a la enseñanza superior.
A pesar de las barreras a las que se ha enfrentado la educación superior, especialmente en lo que respecta a la enseñanza y el aprendizaje, los ejemplos mundiales de resiliencia, resistencia e innovación muestran cómo el derecho a la educación superior es un imperativo para apoyar el trabajo y la defensa de sociedades más justas desde el punto de vista social.
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