El eterno retorno ecuatoriano

Por: Inty Gronneberg

La toma de los pueblos y nacionalidades indígenas a la capital ecuatoriana ha sido un evento recurrente en la historia contemporánea de la República.

Varios de estos eventos terminaron de forma directa o indirecta en el rompimiento del orden democrático. Una vez más el país revive esta historia, sin duda, nos encontramos en un ciclo recurrente del cual no parece existir salida.

Este ciclo de eterno retorno demuestra que la sociedad ecuatoriana, en su multiculturalidad, mantiene ojos cerrados hacia una realidad que se nos hace visible cuando decenas de miles de personas caminan cientos de kilómetros, para exigir al país ser escuchados.

En todas sus marchas hay una particularidad en común: medidas económicas que fueron tomadas para enfrentar falta de recursos en el Estado, que son percibidas como una afectación directa a sus bolsillos.

El incremento del costo de productos y servicios, por más mínimo que sea, en los grupos sociales con un mayor índice de pobreza complica sus condiciones de vida.

Es por ello que, al igual que en ocasiones anteriores, la exigencia es la eliminación de las medidas económicas. Sin embargo, el eterno ciclo sigue y seguirá, si es que lo único que la sociedad busca es que las cosas se calmen y que quienes marcharon desde sus pueblos regresen a seguir luchando por tener una vida digna.

Como sociedad, es necesario romper este ciclo, es tiempo de que entendamos que la sabiduría indígena y su visión de desarrollo es algo que merece ser evaluado y adaptado para pensar en un desarrollo del país.

Dichas propuestas deben nacer de la comunidad indígena, revisadas con una mirada propositiva y servir como punto de partida para trabajar en una mejora de la calidad de vida de nuestros hermanos y hermanas.

El desarrollo de los pueblos y nacionalidades indígenas se traducirá, sin duda, en el progreso del país. Es tiempo de sentarnos como país a romper este ciclo que imposibilita pensar en un proyecto país a largo plazo.

Octubre 11 de 2019

Nota del Director:

Inty Gronneberg es un destacado científico ecuatoriano, ingeniero de profesión, graduado en la Escuela Politécnica del Ejército (ESPE). Tiene 34 años de edad y en diciembre del 2018 fue declarado inventor del año por la revista MIT Technology Review. Su emprendimiento dio la vuelta al mundo luego que presentó unas turbinas capaces de recolectar el plástico que contamina los ríos y mares.

Desde hace cinco años es becario en el Reino Unido. Cursó una maestría en Ingeniería Mecánica y Manufactura en la Universidad de Greenwich y ahora se encuentra a punto de obtener un PhD en Ingeniería de Diseño, en el Imperial College London.

Su invento es parte de los estudios académicos que realiza. Hace dos años el ecuatoriano creó la empresa Ichthion (antes Remora Marine), que desarrolla varios tipos de turbinas capaces de filtrar y recoger plásticos de distintos tamaños presentes en las aguas fluviales para evitar que acaben en los océanos.

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