El Papa León XIV instó este sábado a los jóvenes a redescubrir la oración, el silencio y la escucha como respuesta al ritmo acelerado de la vida contemporánea.

Son necesarios, dijo, para acallar “el frenesí del hacer y del decir, de los mensajes, los reels y los chats, y para profundizar y saborear la belleza de estar juntos de verdad y de manera concreta”.

El Pontífice se dirigió a los jóvenes y catecúmenos en la iglesia de santa Devota, una de las principales parroquias del Principado de Mónaco, dedicada a la joven mártir del siglo IV y patrona del país.

El Papa fue recibido entre gritos de júbilo en la plaza situada frente al templo dedicado a esta santa de origen corso, también patrona del mar, cuyos restos se veneran allí. A su llegada, entró en la iglesia para rezar ante la mártir y, posteriormente, mantuvo un encuentro con la juventud monegasca.

El bien es más fuerte que el mal

Durante su intervención, evocó la figura de Santa Devota y la vinculó con la de Carlo Acutis, referente para muchos jóvenes en el ámbito digital. En este contexto, subrayó que “el bien es más fuerte que el mal, incluso cuando, en ocasiones, parece que por el momento vaya perdiendo”.

Tras una breve actuación de danza tradicional monegasca, el Papa tomó la palabra y citó al Cardenal Carlo Maria Martini, un destacado jesuita que fue arzobispo de Milán y murió en 2012, quien definió “la raíz de la unidad” entre la relación con Cristo, con uno mismo y con los demás, como un “hecho del corazón, es un don de Dios, que hay que pedir con humildad”.

El Santo Padre reconoció que la época moderna y posmoderna ofrece oportunidades inéditas, pero también plantea importantes desafíos, como la prisa constante y la necesidad casi “compulsiva” de cambios.

Lo que da solidez a la vida es el amor

Frente a ello, afirmó: “Lo que da solidez a la vida es el amor; la experiencia fundamental del amor de Dios, ante todo, y luego, por extensión, la experiencia iluminadora y sagrada del amor mutuo”.

Asimismo, recordó que el amor auténtico exige apertura al crecimiento, fidelidad y capacidad de sacrificio en la vida cotidiana.

Otro joven, Ethan, que se prepara para recibir el bautismo en la Vigilia Pascual, subrayó la importancia de vivir la Semana Santa desde la contemplación, en un clima de silencio que permita escuchar la voz del Espíritu y revisar la propia vida con serenidad.

El Papa también citó a San Agustín de Hipona y explicó el verdadero significado de su frase: “Ama y haz lo que quieras”.

El llamado del Papa: Sé un don gratuito para Dios y para los demás

Finalmente, el Pontífice exhortó a los jóvenes a no tener miedo de entregarse plenamente porque “sólo así encontrarán un gozo siempre nuevo y un sentido cada vez más profundo en la vida”. “El mundo necesita de su testimonio para superar las derivadas de nuestro tiempo y afrontar sus desafíos, y sobre todo para redescubrir el buen sabor del amor a Dios y al prójimo”, aseveró.