Elección del Fiscal: vida o muerte

Por: Dr. César Ulloa, PhD.

Prohibido olvidar, así nos repetía el líder autoritario mediante el uso desmedido de una atosigante propaganda, cuando se refería a la vida política y económica del país anterior al año 2008. En su administración, bajo la dinámica del doble estándar o, mejor dicho, la doble moral, aterrizaron a la Fiscalía dos personajes, Galo Chiriboga y Carlos Baca. El tío Galo y el compadre, como les decían en las filas de la involución ciudadana, destrozaron a esta institución. No podemos olvidar el desastre institucional que vivimos en aquellos tiempos, porque también la Contraloría General del Estado tuvo como principal al reo, Carlos Pólit, quien paga sus delitos en EE.UU. pese a haberse autocalificado como el juez de cuentas 100/100.

El mensaje nos queda claro, porque si repetimos la historia de los fiscales de la época de la involución, el resultado es previsible. ¿Cuánto nos cuesta cada metida de mano al sistema de administración de justicia? Tiempo, recursos, deshonra. Basta de inventar el agua tibia cada periodo, peor aún si se trata de combatir la narcopolítica, la politización de la Justicia y la judicialización de la política. El país necesita un titular en la Fiscalía con trayectoria comprobada de años (no meses), credenciales éticas incuestionables, respeto de sus pares a prueba de cualquier rumor de cocina, sin filiación partidista, con tenacidad y firmeza para no dejarse muñequear por ningún poder: político, económico y ahora mafioso.

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