
La Secretaría Nacional de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación, SENESCYT, informa que en el Ecuador se ha incrementado la inversión en ciencia y tecnología en un 0.41 % del Producto Interno Bruto. La noticia resulta altamente positiva, si se toma en cuenta que hasta antes del “Gobierno de la Revolución Ciudadana” el país invertía apenas el 0,06 % del PIB.
La aspiración -dice la SENESCYT- es llegar a invertir el 1% del PIB que como mínimo sugieren las investigaciones a nivel mundial para tener razonables recursos en ciencia y tecnología.
No cabe duda que el futuro del país está ligado a su capacidad científica y tecnológica, de la cual dependen sus posibilidades de insertarse en las corrientes mundiales del conocimiento. Los países más desarrollados del mundo son aquellos que más invierten en ciencia y tecnología (CyT). Japón destina el 3,1% de su PIB, Estados Unidos invierte el 2,7% de su Producto Interno Bruto y la Comunidad Europea el 1,9%, tal como lo destaca la propia SENESCYT.
Otro aspecto positivo, es que paralelamente se anuncia que el 2012 será el Año de la Revolución de la Educación Superior en el Ecuador.
La educación superior debe comprometerse con la investigación para el avance del conocimiento y para extender sus beneficios a toda la nación, de manera que contribuya en la solución de sus principales problemas. Adicionalmente, para incrementar la competitividad del país en las dimensiones: internacional, nacional, regional y local.
Se debe impulsar y fortalecer los programas de maestría y doctorado que se ofrecen en el país, así como fomentar la creación de nuevos programas en los sectores definidos como estratégicos, apoyando prioritariamente la formación docente e incentivando el desarrollo investigativo de las IES.
Fomentar la ejecución de programas de semilleros de investigadores para la formación de jóvenes estudiantes como investigadores, es otra de las tareas prioritarias.
Es necesario impulsar la creación de laboratorios, talleres y/o centros de investigación altamente especializados, compartidos entre varios grupos e instituciones para maximizar su utilización.
Fomentar, por parte de las universidades, los procesos de interlocución con el sector privado para lograr su participación en el financiamiento de programas de formación en maestrías y doctorados.
Un punto crucial en la perspectiva del desarrollo científico y tecnológico concierne a la consolidación de una comunidad académica; alcanzar una masa crítica de investigadores resulta desde todo punto de vista prioritario. De allí la importancia de impulsar la formación doctoral de docentes e investigadores, para lograr, al menos, 2000 doctores PhD en los próximos 5 años.
En conclusión: lo que se está haciendo hoy en el Ecuador, es muy positivo y debemos apoyar toda iniciativa en favor del desarrollo de la ciencia y la tecnología que nos permita ser menos dependientes de las transnacionales.
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