Santuario Poético de la Pailatola de Atuntaqui

Por: Dr. Luis Rivadeneira Játiva

En las tolas de Atuntaqui, construidas de tierra, adobe o cangagua para varios fines: religiosos, ceremoniales, defensa en la batalla de Atuntaqui (Guerra entre Cacha y Huayna Cápac), en una zona equidistante hacia la “Fortaleza de Atuntaqui”, hay un ambiente de tranquilidad, que aflora el poeta que todos llevamos dentro, el canto a la belleza.

Alfredo y Dolores Costales, en su obra “Huambra cuna, la epopeya de Yahuarcocha”, dicen: “Cacha, Señor de señores del pueblo de Quito, murió en esta batalla, pero, no por eso, decayeron en el ánimo los quiteños”. Juan de Velasco, dice: “muerto el Rey, su sucesora, Paccha, asumió de inmediato la responsabilidad del mando para defender lo que aún quedaba de su territorio”. Cacha, ejemplo de guerrero, vino desde Liribamba a defender nuestras tierras.

Los anteños estamos seguros que el espíritu del último Shyri está en esa tola y esta posibilidad no es remota, porque la idea pudo transmitirse a través de la cultura oral. El Estado y organizaciones de países amigos deben colaborar en esta investigación. Me refiero al Instituto de Patrimonio Cultural, al Instituto Francés de Estudios Andinos y la arqueóloga Tamara Bray, de Estados Unidos, que está colaborando en la búsqueda de la sepultura de Atahualpa en Sigchos, en la llanura Malqui-Machay.

Se cree que sus restos fueron trasladados a Cacha, su lugar de origen, cercano a “Liribamba”. Se considera también que su tumba está en la “Orosco-tola” que sigue siendo un cementerio, lo cual no ha permitido su destrucción. Descubrir su tumba sería un gran aporte para nuestra historia, porque este guerrero luchó en las llanuras de Atuntaqui hasta su muerte, con las armas en sus manos, siendo auténtico defensor de nuestro territorio. Paccha, su hija, le sucedió. La leyenda cuenta que “existe un hueco a un lado de la tola por donde aparentemente se entraría a la tumba de Cacha”. Amílcar Tapia, manifiesta: “la batalla de Jatun Taqui, solo fue el escenario del enfrentamiento, más no la tumba de Cacha”. Verdad o no, la costumbre de los entierros en las tolas continúa. Sobre la Orosco-tola se construyó un cementerio y gente común es enterrada en este sitio.

Pailatola, como su nombre lo indica, tiene en su parte superior la forma de una paila, lo cual le permite ser escenario para recitales de poesía, un nuevo atractivo turístico.

EcuadorUniversitario.Com

Compartir este artículo:

Otros artículos: