Artista Ignacio Felipe Román Zuleta

Por. Dr. Luis Rivadeneira Játiva

De la ciudad de Pimampiro, provincia de Imbabura. Vive en Quito. Miembro del Ateneo Ecuatoriano y, actualmente, su Vicepresidente. Estudió en el Colegio Don Bosco y en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador; trabajó en Agromanzu. Es conocido en el mundo cultural como “Romanzú” que, a la vez, es su firma en sus trabajos artísticos.

Para la Bienal de Arte Popular de Ibarra, (2002) elaboró sus cuadros con diferentes materiales, especialmente, el tamo de trigo, materia prima que sale de su actividad como agricultor. Romanzú presentó obras como «Amén» en tamo de trigo; «Frida Kalho», «El negro de marfil tarato», «Ven a mi» y «Papito Dios» en crayón y bisturí. Hablar de arte con él, es hacerlo de la vida, del perfeccionamiento del ser humano, de sentirse rodeado de amigos «nutritivos» -como los denomina- de reivindicación consigo mismo porque el tiempo pasa y solo quedan las buenas obras. En la Bienal de Arte sorprende con sus cuadros de formas y figuras en las que resalta a Jesús, su imagen preferida; a gente humilde, que lleva mensajes de vida; a caballos, que son parte de la naturaleza viva….

El 31 de Enero del 2014, participó con éxito, en el Salón de Exposiciones de la CCE Núcleo de Bolívar, en la exposición que llevó su nombre. Los días viernes 17 y sábado 18 de Enero, en el Centro Integrado de Difusión Cultural de la Casa de la Cultura Núcleo de Bolívar, se realizó el «Primer encuentro diverso y colectivo de las artes y culturas», con la caravana de poesía, canto, guitarras y bandoneón, denominado “Caminos de Romanzú «, donde se presentaron escritores, poetas y artistas musicales.

Cuando se le preguntó: ¿qué le motivó a inclinarse por el arte?, manifestó: “A través de los años se va adquiriendo ciertas experiencias y cuando se tiene uso de razón y se quiere hacer algo en la vida, se deja influenciar por amigos nutritivos, silenciosos que no ven ni oyen como los libros, por ejemplo. Y, esa columna vertebral de conocimientos como la filosofía, hacen que cada día se vaya adquiriendo una fuerza interior porque si bien es cierto el hombre a veces vive por vivir y cuando toma conciencia de que la vida es efímera, «hoy estamos, mañana no, queremos dejar esta modesta huella”.

También manifiesta: “pintaré hasta el último día de mis días, porque es ese no sé qué que me alienta, anima, me brinda cohetes de alta moral y me proporciona una alegría indescriptible”.

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