Una paciente con una patología que provoca la pérdida de las neuronas reguladoras de la presión arterial y que ha permanecido 18 meses postrada en la cama ha logrado levantarse y caminar. Esto ha sido posible gracias a un implante de estimulación electrónica en su médula espinal, desarrollado por neurocientíficos suizos.

La paciente que sufre atrofia multisistémica de tipo parkinsoniano logró ponerse de pie y caminar tras un año y medio postrada en la cama. / EPFL | Jimmy Ravier
Una paciente que ha permanecido en la cama durante año y medio, debido a una enfermedad neurodegenerativa debilitante ha sido capaz de levantarse y volver a andar, tras serle implantado un dispositivo de estimulación electrónica directamente en su médula espinal.
El sistema, desarrollado por neurocientíficos suizos, ha logrado reactivar las neuronas que regulan la presión arterial, evitando así que la paciente pierda el conocimiento cada vez que esté en posición vertical, según los autores del estudio publicado en la revista New England Journal of Medicine.
El sistema reactiva las neuronas que regulan la presión arterial, evitando que la persona pierda el conocimiento cada vez que esté en posición vertical
El dispositivo ya se había utilizado para tratar la presión sanguínea baja en pacientes tetrapléjicos, pero es la primera vez que se aplica en una persona con atrofia multisistémica de tipo parkinsoniano (MSA-P), una enfermedad neurodegenerativa que afecta a varias partes del sistema nervioso, incluyendo el sistema nervioso simpático. Tras la intervención para colocarle el implante, la paciente puede ahora caminar hasta 250 metros.
La AMS-P provoca la pérdida de las neuronas simpáticas que regulan la presión arterial, que tiende por tanto a descender drásticamente en cuanto los pacientes están en posición vertical —un problema conocido como hipotensión ortostática—, que provoca en algunos casos desmayos.
Esto les hace más propensos a caerse, limita su capacidad para estar de pie y caminar, y puede llegar a acortar la esperanza de vida. Igualmente, la calidad de vida de los pacientes se reduce considerablemente, ya que deben permanecer en posición reclinada para no desmayarse.
Impulsos eléctricos en la médula
El dispositivo consiste en electrodos conectados a un generador de impulsos eléctricos que se utiliza habitualmente para tratar el dolor crónico. Tras implantarlo directamente en la médula espinal de la paciente, los científicos constataron una mejora en la capacidad del organismo para regular la presión arterial, lo que le permitió permanecer consciente durante más tiempo en posición vertical y comenzar la fisioterapia para volver a caminar.
Antes de recibir el implante, la paciente «se desmayaba todos los días muchas veces, por ejemplo, cada vez que iba al baño. Resultó sorprendente ver que podía mantenerse en posición vertical sin sufrir un desmayo inmediatamente, y cómo caminaba después de la intervención”, comenta la neurocirujana.
Tras colocarle el implante en la médula espinal, se observó una mejora en la capacidad para regular la presión arterial, lo que permitió a la paciente permanecer consciente más tiempo en posición vertical y comenzar la fisioterapia
“Ya hemos visto cómo este tipo de terapia puede aplicarse a pacientes con una lesión medular. Pero ahora podemos explorar las aplicaciones en el tratamiento de las deficiencias derivadas de la neurodegeneración. Es la primera vez que conseguimos mejorar la regulación de la presión sanguínea en personas que padecen MSA”, destaca.
Presión sanguínea mejor regulada
Según explica Jocelyne Bloch a SINC, la terapia ha permitido a esta paciente dejar de tomar su medicación para la presión arterial. “Con la estimulación electrónica, no todo es perfecto, pero la presión está mucho mejor regulada. Ella vive ahora en su casa, ayudada por su marido y personal de enfermería”.
El equipo tiene previsto probar su método en más pacientes y realizar ensayos clínicos más amplios
Los autores consideran que es importante sopesar los riesgos de la cirugía frente a los beneficios esperados a largo plazo. El equipo tiene previsto probar su método en más pacientes y realizar ensayos clínicos más amplios.
Referencia:
Grégoire Courtine, Jocelyne Bloch et al «Implanted System for Orthostatic Hypotension in Multiple-System Atrophy”. New England Journal of Medicine (abril, 2022).