De lo virtual a lo presencial

Por: Bryan Parra Campoverde
Estudiante universitario y miembro de CES-AL (Ecuador)

Tras casi dos años de pandemia, todos los ambientes de aprendizaje y de trabajo han tenido que adaptarse a la nueva modalidad. Sin embargo, después del dictamen del Gobierno, las actividades presenciales vuelven a tomar el mando, este es el caso de las universidades, escuelas y colegios de las diferentes provincias del país. Cabe recalcar que la virtualidad ha traído muchos aspectos positivos, hay que ver el otro lado de la moneda.

Este es mi caso, después de culminar el colegio, la emoción de entrar a una universidad era fantástica, sin saber que poco tiempo después, todos esos sueños se irían al carajo. El Gobierno Nacional decretó estado de emergencia en todo el país. Pensé que iba a ser cosa de un rato, pero cada vez las cosas empeoraban más. Me inscribí en la UNAE, la responsabilidad de sí estudiabas o no, era de sí misma, ya que, el Gobierno ni siquiera se preocupó por buscar alternativas de aprendizaje. Toda la educación era un caos, más de lo normal.

Entré ya por fin a la Universidad, algo nuevo, pasar del estudio presencial a lo virtual fue una etapa muy difícil, etapa que me terminaría acostumbrando. Como mencioné con anterioridad, la virtualidad no ha sido del todo mala durante este proceso de formación, en el trayecto universitario la virtualidad ha facilitado muchas actividades como reuniones, trabajos en equipo, entre otras, etc. Hoy en día se sigue utilizando. Un factor negativo de la famosísima virtualidad es que Internet se colgaba a veces en los momentos más importantes, pero bueno, el cuerpo se acostumbra a todo.

Se empezó a trabajar en un regreso paulatino a la presencialidad en algunas universidades y colegios, pero como ya se pueden imaginar, las decisiones apresuradas, salen mal, fue un total fracaso. Los niños y docentes se contagiaban del virus, pero como siempre la prensa corrupta solo informaban lo que ellos o los “grandes querían que se sépase”. Tres meses después, a finales de febrero, todo volvió a la “normalidad”, se retornó a la presencialidad, felicidad para algunos, desgracia para otros. En lo personal, después de dos años, todo iba a ser nuevo, algo muy difícil, llegar a una ciudad, donde no conoces prácticamente nada, ni a nadie, algo completamente diferente. Adaptarse a una nueva etapa de vida, como dicen las malas lenguas, te llegas a convertir en el “foráneo”, dejas atrás todo para continuar y alcanzar tus metas.

Adaptarse a este medio es algo duro para mí, que inicie hace dos semanas aproximadamente, pero bueno, hay que ser fuertes, a veces toca dejar todo lo que amas para ser eso que amas. La vida es dura, llena de retos, obstáculos y de más, pero, está solo en uno mismo permitir que la vida te derrote o derrotarla tu y seguir adelante. Esta etapa es como un baile, la música es tuya, y tú tienes que bailar a tu manera, no dejarte bailar. No es un camino fácil muchacho/a, pero siéntete orgulloso de donde estas ahora y de lo que vas a ser. Porque yo, yo estoy muy orgulloso de mí.

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