Por: Bryan Parra Campoverde
Estudiante universitario y miembro de CES-AL (Ecuador)

“Un hombre que nunca ha ido a la escuela podría robar un vagón de carga, pero si tuviese una educación universitaria, podría robar el tren entero”.
Theodore Roosevelt.

“La educación es la culpable, casi siempre, de desviar a la gente de sus talentos”.
Ken Robinson

Supuestamente la educación es el pedestal para el perfeccionamiento de un individuo libre. Sin embargo, en muchos países latinoamericanos y en el mundo entero es un proceso de adocenamiento social que construye simplemente mano de obra. Enfoquémonos en nuestro territorio, Ecuador, un país mega diverso, lleno de culturas, costumbres y tradiciones donde la Educación ha brillado por su ausencia y seguirá en las tinieblas por décadas y centurias.

Aquí, aún tenemos una educación anacrónica y prehistórica y no venga usted, querido lector, a repetir esos mensajes publicitarios inocuos que la educación de ahora es mejor que la de antes. Es la misma mentecatez o incluso peor. Como dice un amigo escritor, asiduo de este quincenal, y hago mía sus palabras: mismo infierno, diferente demonio. Una educación que está ludida por la corruptela pseudointelectual y por un adoctrinamiento sectario que se esconden en teorías y concepciones supuestamente innovadoras de modelos pedagógicos estéticos. Como todo mundo y rey-mundo afirma ¿Dónde queda la educación de calidad y calidez? ¿Es realmente educación? Todo lo que mencionan solo queda en liquidas palabras, sin acción. Pero toda esta barbarie que comento apunta a una misma dirección: forjar ciudadanos descerebrados.

El rol docente, tecnicismo actual, está desvalorado. Muchos futuros docentes comentan que ingresan a estudiar pedagogía porque ya no había otra posibilidad de continuar con sus estudios superiores o tal vez porque no le alcanzó el puntaje para entrar en esa cosa que llaman universidad pública. Ese y otros argumentos similares son las principales motivaciones que justifican su matriculación en el magisterio. Cada día se da menos importancia y valía a un docente: sueldos ridículos, planes de estudios absurdos, sin calidad y con titulaciones regaladas, más docente y menos preparación, etc. Hace unos días nuestro mandatario daba el visto bueno para una subida salarial a los docentes. Muchos dirán que es un gesto positivo pero la calidad educativa de un país está en relación directa a la retribución de sus maestros, por tanto, seguimos en el pleno subdesarrollo educativo, viviendo de miserias.

¡Seamos conscientes! Si esto sigue así, no esperemos un cambio, todo seguirá igual de peor, porque el gobierno, el poder, no desea docentes excelentes, ni una sociedad compuesta por personas que piensen y caminen hacia la libertad. ¿Cómo será la educación en el futuro? Pues, no será igual sino peor. Aquí queda este criterio.

Sin más, le saluda un futuro mercenario educativo de este país.

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