El país de justicia que imaginamos no surgirá espontáneamente de las estructuras sociales, económicas y culturales vigentes

Así se manifestó la Asociación de Docentes de la Universidad Andina Simón Bolívar. Los profesores de la UASB respaldaron las demandas de los movimientos sociales y precisaron que las universidades tienen tareas que cumplir en esa transformación, aportar para conocernos, para debatir alternativas, para levantar la voz de solidaridad y denuncia al lado de los movimientos sociales y populares.

No siempre hemos honrado esas obligaciones con el país. También tenemos que cambiar, expresaron.

Esta rebelión  popular, anotaron  los docentes de la Universidad Andina,  nos llama a construir un país distinto, que requiere valentía y decisión. Necesita también un acopio enorme de voluntad e inteligencia colectiva para promover algo esencialmente nuevo. Pongámonos a la obra.

A través de un Comunicado,  la Asociación de Docentes de la Universidad Andina Simón Bolívar, Sede Ecuador, se pronunció el 20 de junio sobre la situación nacional, en respaldo de las demandas de los movimientos sociales, por la paz, la defensa de los derechos humanos y el diálogo.

Manifestaron al país que la  rebelión popular liderada por la CONAIE es la expresión de la lucha y la indignación social ante una situación económica desesperada y una acción gubernamental marcada por la imposición del neoliberalismo, la indolencia y la indiferencia.

Frente a la realidad prevaleciente, puntualizaron, no podemos callar ante la violencia, el racismo y la discriminación redoblados que se han manifestado abiertamente en las calles, los campos y las redes sociales. El racismo es una forma de dominación que se ha evidenciado, por desgracia, ante las movilizaciones indígenas y de sectores populares mestizos, urbanos y rurales que la apoyan. El país, agregaron,  tiene que enfrentar con decisión y urgencia el racismo estructural y sus manifestaciones, que son intolerables herencias coloniales que se reproducen y reinventan de formas sutiles y brutales todos los días. Al mismo tiempo, enfatizaron, debe rechazar la represión y la violencia, especialmente la promovida por el caudillismo corrupto que arremetió hace algunos años contra la Universidad Andina, que entonces supo resistir y triunfar con el amplio apoyo de la sociedad ecuatoriana y la comunidad internacional.

Nuestra Asociación de Docentes, en forma colectiva, y sus integrantes, en forma individual, hemos respaldado de diversas maneras las demandas sociales y los llamados al respeto de los derechos, al diálogo y a la radical búsqueda de la justicia. También hemos participado en las acciones de apoyo humanitario que la Universidad Andina ha llevado adelante en estos días, como la instalación en el campus universitario del “Centro de atención de emergencias en salud y apoyo a la lactancia”, destinado a personas con complicaciones de salud y a madres de familia que demandan condiciones adecuadas para la lactancia. El Centro ha atendido en estos días a centenas de personas, especialmente las más vulnerables, y ha enviado brigadas médicas y apoyo a los lugares donde se los requería con mayor urgencia. La Universidad Andina y toda su comunidad han tenido una activa participación en el ejercicio del derecho legítimo a la protesta y en el apoyo humanitario a los más pobres del Ecuador. Y, ciertamente, como lo hemos hecho siempre desde hace treinta años en que nuestra casa de estudios fue fundada, mantendremos nuestra postura crítica y de apoyo a la organización y capacitación de las organizaciones del Ecuador.

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