Los 14 españoles del crucero donde ha surgido el brote de hantavirus, todos sin síntomas, han llegado al Hospital Gómez Ulla de Madrid. Allí su salud será vigilada activamente siguiendo el protocolo aprobado por el Ministerio de Sanidad el pasado viernes.

Los 14 pasajeros españoles del buque MV Hondius afectado por un brote de hantavirus han llegado ya al Hospital Gómez Ulla de Madrid, donde empezarán un periodo de cuarentena en una planta de aislamiento.
Los pasajeros han aterrizado procedentes del aeropuerto sur de Tenerife tras haber desembarcado del Hondius los primeros en la mañana de este domingo
En la zona les esperaba también un grupo de ciudadanos que, nada más aparecer los autobuses, ha prorrumpido en aplausos dirigidos a los 13 viajeros y el tripulante que empiezan ya un periodo de cuarentena en el hospital cuya duración está aún por determinar.
De esta forma, la delegación ha tardado unos 40 minutos en recorrer 34 kilómetros que separan el Gómez Ulla de la base militar de Torrejón de Ardoz, donde han aterrizado procedentes del aeropuerto sur de Tenerife tras haber desembarcado del Hondius los primeros en la mañana de este domingo.
El camino que han hecho desde que han descendido de los autobuses hasta la planta de aislamiento, a la que llegarán por un ascensor blindado, es un circuito cerrado que será desinfectado y se volverá a limpiar, asegurando en todo momento que no tengan contacto ni con los trabajadores que no sean los destinados a su atención ni con otros pacientes ni familiares.
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Prueba PCR a su llegada
Siguiendo el protocolo aprobado por el Ministerio de Sanidad el pasado viernes, todas las personas consideradas contactos —aquellas que permanecieron en el barco entre el 1 de abril y el 10 de mayo o que estuvieran en contacto con un caso confirmado— deberán someterse a una cuarentena obligatoria en el Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, en Madrid.
Los pasajeros permanecerán en habitaciones individuales y sin visitas. Durante este periodo, se les realizará una prueba de PCR a su llegada y otra a los siete días. Además, se llevará a cabo una vigilancia activa que incluye el registro de la temperatura dos veces al día para detectar precozmente cualquier síntoma compatible.

Son contactos sanos, personas que en principio no necesitan ninguna atención ni asistencia de urgencia

El protocolo define como caso probable a cualquier contacto que desarrolle síntomas como fiebre, disnea, mialgias o vómitos. Ante esta situación, el paciente será trasladado de inmediato a una habitación de aislamiento con presión negativa.
En caso de que una prueba de laboratorio resulte positiva por el Centro Nacional de Microbiología, el paciente pasará a ser un caso confirmado y será ingresado en una Unidad de Aislamiento y Tratamiento de Alto Nivel (UATAN) hasta su recuperación clínica.
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Si siguen persistiendo los síntomas y no hay otro diagnóstico que sea compatible o que sea razonablemente certero, las pruebas se repetirán cada 48 horas.
“Son contactos sanos, personas que en principio no necesitan ninguna atención ni asistencia de urgencia”, ha resaltado Silvia Valcarce, del sindicato de Enfermería Satse del Gómez Ulla, antes de transmitir la expectación, pero también la tranquilidad, con la que los trabajadores del hospital esperan a sus nuevos ingresados.

