El Instituto de Geociencias del CSIC alertó ayer en su cuenta de X de que podría formarse un ciclón tropical en el Mar Mediterráneo, lo que podría generar vientos fuertes, lluvias torrenciales y un oleaje peligroso. Todavía no se ha confirmado con seguridad, pero los expertos consideran que la probabilidad es mínima.
El Instituto de Geociencias (IGEO), perteneciente al CSIC y a la Universidad Complutense de Madrid, alertó el pasado lunes de que podría estar formándose un pequeño huracán en la costa este de la península itálica, Libia y Grecia; aunque todavía no se sabe con seguridad.
Desde su cuenta de X, la institución española advirtió de que eran eventos muy poco frecuentes que podrían causar daños graves, sobre todo como consecuencia de inundaciones repentinas en zonas muy pobladas.
En concreto, estos fenómenos –también llamados medicanes– se forman cuando una borrasca interactúa con las aguas relativamente cálidas del Mediterráneo y adquiere características tropicales, como un núcleo cálido y, en ocasiones, un ojo visible; explican en un post.
Baja probabilidad
Según aclara a SINC el portavoz de la AEMET, José Ángel Nuñez, existe una borrasca mediterránea entre Libia y Grecia poco organizada y que todavía no presenta una estructura de medicán.
Los medicanes se forman cuando una borrasca interactúa con las aguas relativamente cálidas del Mediterráneo
Tiempo en Grecia
Además, el experto informa de la presencia de nubosidad y lluvias débiles en la zona suroeste de Grecia, pero señala que la principal actividad están en el mar.
“Solo hay avisos amarillos por tormentas asociados a esa estructura en el oeste de Grecia (Peloponeso e islas Jónicas)«, explica. “En las próximas horas, seguiremos vigilando si la circulación en niveles bajos se reorganiza o no en forma de medicán, aunque la probabilidad es baja”, recalca.
¿Qué es un medicán?
Estos fenómenos se parecen a los huracanes tropicales tanto en las imágenes por satélite como en sus procesos de desarrollo, aunque su intensidad suele ser menor a sus homólogos más grandes.
Su intensidad suele ser menor a sus homólogos más grandes
Suelen provocar vientos muy fuertes, temporales marítimos e incluso inundaciones resultantes de lluvias muy intensas. Asimismo, se identifican por una estructura nubosa muy característica, con forma de espiral ciclónica, casi circular, con gran actividad convectiva y con una zona central sin nubes que recuerda a los ciclones tropicales.

